Soy de TACNA, y escribo desde acá ocurrencias propias y no necesariamente por coyunturas.

domingo, 4 de mayo de 2014

COMPILACIONES 1

En mayo de 2014, ya era hora de reactivar esta cuenta. Creo que esta es la última corta que había dejado en mi cuaderno sin publicar. Es de hace dos años casi exactos. De una época cuando había más tiempo para crear y que merece retornar.

COMPILACIONES 1

Escrito e 05 de mayo 2012

¿Qué es una compilación?

Digamos que a mí me gusta todo lo relacionado con los PERRITOS: crío diez cachorritos de distintas razas; gasto en Nutrican y accesorios  el dinero que alimentaría a toda una familia pobre; he visto  cien veces Lazzy; voy a los concursos de belleza canina que hacen en Arequipa y Lima;  y soy miembro honorario de Huellitas de Amor, filial Tacna. En fin, como todo fanático de los animales, trato a mis perritos mejor que mi madre.


Además, lo olvidaba, tengo en casa toda una biblioteca sobre el tema canino.

Pues bien, un día sale a la luz el literato que tengo dentro y deseo escribir un libro mío de mí. Un libro que tratará de Perrito, desde luego. Pero, como siempre había jalado en comunicación y artes, aún era un metal en bruto para la literatura, muy en bruto. Entonces, se me enciende la segunda luz de inspiración y se me ocurre que la mejor forma de hacer mi libro sin ideas propias es copiar varios fragmentos de mi biblioteca perruna, junto con algunos textos de internet y voilá!: 200 páginas sobre Perritos made of Bictor Noel luego escribo una Introducción de 1 página y la pongo al inicio de “mi” libro. Lo mando al editorial Tacnamanta con este título:

PERRITOS: LITERATURA ESCOGIDA
Por BICTOR NOEL (compilador)



¡Mira, mamá! He escrito un libro yo solito. Y después dices que soy un haragán.

Esto, grosso modo, es una Compilación.

-.-.-.-
Le faltan dos partes.

Pucha, por fin un fin de semana libre XO

martes, 4 de marzo de 2014

"EL TUNANTE", JUAN PICHÓN (bis)



Esta entrada tiene una primera parte: "EL TUNANTE"


ABELARDO GAMARRA, “EL TUNANTE”
(1857-1924)

JUAN PICHÓN

¡Qué diálogo el que estableció en casa de la familia de Pichón, el día en que se trató de elegirle una carrera!

-No, señor, exclamó la madre, yo quiero que Juanito sea abogado.
-Pero, si Juanito es un poco bruto, dijo el padre, golpeándose la frente.
-No importa: más bruto eres tú, y por poco no fuiste Ministro.
-Ser Ministro es más fácil que ser abogado, mujer; para ser abogado se necesita estudios.
-Aquí no se necesita estudios para nada, borrico.
-Mejor será que lo dediquemos al comercio.
-¿Sí?; como tú tienes tanta plata para ponerle un almacén.
-¡Almacén! ¡Almacén! Que comience de abajo, como ayudante.
-¡No faltaba más!
-Lo mandaremos a una chacra.
-Anda tú si quieres; mi hijo, ¡jamás!
-Lo que más le conviene es un oficio.
-Mejor sería barredor de calles o ladrón de caminos, ¿te parece?
-Pero, mujer…
-Abogado he dicho y abogado tiene que ser.
-Bueno, que sea abogado. (Estas mujeres, señor, estas mujeres que la han dado por que sus hijos sean abogados, médicos, Ministros o Presidentes de la República, refunfuñó el marido).

La señora cogió la manta y se fue ella misma a matricularlo: empeñó sus aretes, vendió una sortija, prestó plata y vistió de pies a cabeza a nuestro joven universitario.

En la Universidad lo jalaban todos los años en todos los cursos; pero él dale con el estudio.

A pesar de su brutalidad, no tenía un pelo de tonto, como que en nuestro país es regla  general: brutos al por mayor; ingenuos…ni por asomo; de manera que, adulando a los profesores y en intrigas de año en año, fue subiendo escalones; y por fin, con una tesis escrita por un amigo de la casa se graduó de bachiller.

¡Qué gusto para doña Manonga el día que esto sucedió!

-¿Ya lo ves, ño Silverio?, dijo a su marido, ¿ya lo ves? ¡Mi Juan es bachiller!

Pasó a practicar la abogacía en el estudio del doctor Juan Manuel García Carabobo y Siete Jeringas, y a los dos años hubo fiesta en la casa de Pichón y una crónica en el periódico que dijo:

  • “Juramento.- Hoy ha prestado juramento, ante la Excma. Corte Suprema, el estudioso y recomendable joven Juan Pichón, uno de los mejores pichones de San Carlos. Deseamos al graduado el más  venturoso porvenir”.

-¿No lo ves? , volvió a decir la madre al marido: ¿no lo ves? Ya está de abogado.

En realidad, este joven, medio busca vidas, pasó al número de esos abogados que están con la boca abierta viendo defender pleitos y sin que les caiga ni un cliente de Juzgado de Paz, abogados vírgenes, viven con los brazos cruzados, leyendo novelas y hablando de política; abogados a cuerpo gentil, vacíos de mente y de bolsillo.

Un día, este miembro de ese cuerpo de letrados indefinidos que para nada sirve, dijo en la mesa:

-¡Caracoles! Si tuviera un empeño. Me haría nombrar Juez de Primera Instancia de Pelagatos.

¿Empeño dijo? Pero si estamos en la tierra de los empeños… La madre volvió a coger la manta y anduvo de Herodes a Pilatos; vio a Jueces, a los Vocales, al Prefecto, al Ministro, al Todopoderoso; y no contenta con sus súplicas personales, obtuvo cartas de recomendación del Padre Eterno y de la Santísima Trinidad, y removiendo Cielo y Tierra consiguió que a Pichón, a ese calabazo vacío, sin práctica y sin nada, lo nombraran Juez de Primera Instancia de Pelagatos, posponiendo a multitud de personas de mérito y sobre la cabeza de todos los que se hicieron cruces al ver a Juan Pichón en terna.

Con cuánto gusto leyó en alguna crónica:

  • Pelagatos.- Con esta fecha el doctor Juan Pichón ha sido nombrado Juez de 1ª Instancia de Pelagatos: felicitamos al inteligente doctor Pichón; felicitamos al Supremo Gobierno, felicitamos por nuestra parte por tan acertado nombramiento”.

Esta nota la hizo redactar el mismo Pichón y lo llevó, por supuesto, personalmente a las imprentas.

-¿No lo ves?, volvió a decir la madre, que jamás olvidaba la oposición de su marido, ¿no lo ves?, y pasó a preparar el equipaje.

“No seas ingenuo”, le dijo mientras le acomodaba las camisas. “Asegúrate, busca. Mira que en la sierra son muy brutos. Yo vi cómo se fue el hijo del vecino y hoy ellos ya tienen casa propia, y él les manda de todo. Por lo pronto no te olvides de una mujer para que sirva en la cocina. Ya tú ves cómo estamos.”

Con el mismo placer con que los cóndores se ciernen sobre las dilatadas punas del Pelagatos, o los cernícalos cruzan por sus quebradas, así emprendió la marcha nuestro flamante juez, llevando por  ayudante a uno de esos famosos come-tinta del Palacio de Justicia, especie de gancho que, iba a servir al señor juez para guiarlo por el intricando laberinto de las malas mañas.


DIEZ AÑOS DESPUÉS

Han transcurrido diez años desde que Juan Pichón se hizo cargo de su judicatura.

El señor Juez es un hombre de anchas espaldas, pulmones poderosos, buen estómago y mejor vejiga; lleva los ojos inyectados de sangre, la voz ronca, la nariz colorada, el pelo largo y mal recortado,  la barba desgreñada y aspecto de jarana.

Sus pantalones con dificultad se le sujetan a la cintura; completa su traje un ancho saco, en cuyos bolsillos jamás falta algo para el estómago, y un sombrero de panza de burro colocado a lo mozo malo.

El señor Juez se levanta a las seis de la mañana, hora en que suelen venir a visitarlo el Cura y algunos compadres, con los que, en mangas de camisa, sin dejar el cuarto de dormir, despachan los tres cuartos de botella que siempre quedan sobre la mesita de noche; a esto llaman “el corte”.

A las ocho sale a dar una vueltecita por la plaza, y hace estación en la tienda del bodeguero más acreditado, donde en charla amigable, entre él y otros de su devoción, se toma unos tragos y se juegan diez o doce copitas, lo que el señor Juez llama “la sumilla del expediente”.

A las diez, a almorzar en casa de su compadre que es uno de los poderosos  del pueblo, por supuesto, y lo primero que se pone en la mesa es la jarra de chicha para S.S.:”el compadre no puede estar sin su chichita” dice la señora de casa.

A las doce, al despacho.

El fuerte del Juez son los juicios criminales y los deslindes: S.S. arrasa con todo lo que puede, además de favorecer a aquel que le paga más. Cada juicio criminal es una veta de oro en la que corta a cincel y sin misericordia: el asesino más famoso, el ladrón de caminos más conocido, el criminal más digno de cárcel, con dar 200, 400, 500 o más soles, es absuelto inmediatamente.

Con esto, y con nombrar jueces de paz a sus allegados, para lo que suele decir también “no hay nombramiento si no hay propinitas” y se rasca la palma de la mano, con esto, decimos, y con nombrar a los de su círculo, el señor Juez tiene una renta de 500 y mil soles mensuales, fuera de obsequios y de fragilidades.

Así anda este hombre, padre  de la lujuria, primo hermano de la bebida y sobrino de ladrones, a nombre y en representación de la ley, agobiando a los infelices, favoreciendo pícaros, dando alas a los que se aprovechan del pueblo y santificando a cuantos tienen la desgracia de caer en sus manos.

Le temen y le odian.

Tiene chacras, propiedades en la ciudad y minas, es Juez y defiende muchas veces a las dos partes; cuenta con el apoyo de los de los “principales” que lo hartan a regalos y se pasa la vida de un rey.

A su lado, crecen y se multiplican los escribas y fariseos; es decir, los papelistas y los agentes de pleitos de peor calidad: es como un jefe de numerosa banda de rufianes: no tiene más ideal que sus vicios y personifica en la provincia todas las corrupciones.

No le importa el clamor de los desgraciados, ni hace caso de lo que le dicen. Cuenta con altos personajes cuyos intereses políticos secunda y alardea de su influencia.

En SATÍRICOS Y COSTUMBRISTAS,  Selección de Manuel Scorza (1957)

Pp.  70-75

El texto es una Adaptación, como escribí ayer.

Laguna de Pelagatos


lunes, 3 de marzo de 2014

"EL TUNANTE", JUAN PICHÓN

Sería una vergüenza no mejorar, no volver algo distinto, no tener más que dar, sea el oficio o situación que sea. La forma más sencilla –y barata- de superarse a uno mismo es leer, cuando no salir a mirar la calle. Entre ambas, he preferido la primera de ellas, a causa de este caluroso verano.

"El Tunante” rajó de nuestras instituciones hace casi un siglo. Sin embargo, algunas de sus críticas bien pueden volver a sonar en nuestros días. He encontrado un textito suyo muy sabroso que quiero compartir: “Juan Pichón”, el abogado (¿por qué nuestros satíricos se meten tanto con la Jurisprudencia?) obtiene su carrera a costa de otros y, con poco estudio y mucha sobonería, logra finalmente, el puesto de Juez en el pueblo de Pelagatos*  en donde, junto con los "principales” civiles y  eclesiásticos hace del dolo y soborno sus mayores ganancias.

¿Serán así todos los abogados? Recuerdo que hace años escribí una historia sobre un tal Aguleyo Desrábula, rey de la farsa, señor de la vida licenciosa, y la publiqué en una página web cuyo rastro he perdido. No se me olvida tampoco el mediocre cuento (yo no soy literato) de 2004 sobre Óscar El Abogado, escrito en momentos en que aprendía latín en la Biblioteca de Tacna**; en estas historias, seguía con la línea sarcástica de "El Tunante", aunque nunca lo había leído.

Es raro, porque en particular, no creo que todos los abogados sean tan ruines y brutos como los pintan estos textos. Tengo amigos abogados y, hasta ahora, no los he visto en las portadas policiales del Caplina, el diario de Tacna. Además, mi hermano está siguiendo estudios de leyes para ser un futuro defensor de los desvalidos, paladín de la justicia, luminaria de la Ley, y yo le deseo lo mejor de lo mejor, porque esa profesión tan memorística y labial, algo de bueno debe de tener.


Me ganó la pluma. En una entrada aparte colocaré la adaptación que hice al “Juan Pichón" de Abelardo Gamarra, “El Tunante”.

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* Si no pone ese nombre por broma, se refiere quizá al caserío del mismo nombre en Pampa, provincia de Pallasca  en el departamento de Áncash.
** Quizá, en algún momento de ausencia de amor propio, la publicaré.


"La Justicia" tuerta de los dos ojos, como diría nuestro autor.


Abelardo Gamarra Rondó "El Tunante"

martes, 25 de febrero de 2014

MITOS, ERRORES E IMPRECISIONES EN LA HISTORIA DE TACNA

Unas hojas que valen la pena difundir; en la clase de historia aún se escucha muchos anacronismos.
He tenido que arreglar la ortografía, sin anotarlo, para evitar los varios pedantes [sic] que tendría este pequeño texto . Un corrector de estilo, o al menos uno gramatical-ortográfico, hubiera borrado los mil y un errores que tiene este libro en cada una de sus páginas.





MITOS, ERRORES E IMPRECISIONES EN LA HISTORIA DE TACNA

Luis Cavagnaro


La preocupante perpetuación de informaciones incorrectas, recogidas “de oído” y divulgadas como dogmas de fe en recientes publicaciones, concursos y conferencias, merece un estudio debidamente fundamentado en la documentación primaria.

EL PRIMITIVO NOMBRE DE TACNA
Se decía que era Takána, con acentuación en la segunda sílaba. El historiador Juan José Vega ha demostrado que es Tákana, con acentuación esdrújula. De haber sido llana la sílaba acentuada, no hubiese desaparecido. Es el mismo caso de Chákara convertida en chacra y de Tárama reducida a Tarma.

EL INCA CONQUISTADOR
Hasta la década de los cincuenta, los historiadores se basaron en Los Comentarios Reales de Garcilaso. Así, Mayta Cápac, el cuarto Inca, habría sometido a la Confederación Colla con sus dominios de la costa, incluyendo Tákana, y que su antecesor, Yáhuar Huácac habría consolidado la conquista de estos territorios costeños hasta Tarapacá. Gracias a las investigaciones de María Rostworowski, hoy se descarta la obra conquistadora de estos dos incas, por corresponder a una historia inventada por Garcilaso para engrandecer la obra de sus antepasados Urin Cusco. Hoy se tiene la certidumbre de que fue el inca Pachacútec el que incorporó la confederación colla al Tawantinsuyo y Túpac Inca Yupanqui el primero que recorrió triunfalmente sus dominios, entre ellos, Tacna.



TACNA CARECE DE FUNDACIÓN ESPAÑOLA
Es cierto. No la tuvo como Ciudad o Villa de españoles. Sin embargo, fue una autoridad española, debidamente nombrada e instruida por el virrey Toledo quien llegó en 1573 para establecer la reducción de indígenas en el pueblo de Tákana. Este funcionario fue el licenciado Juan Maldonado de Buendía. Se trazaron las calles, una central o eje, hoy calle Zela, y seis “traveseras”, hoy Laso, Inclán, Unanue, 28 de Julio, Deustua y Arias y Aragüez. El nuevo pueblo de indios de Tákana fue puesto bajo la advocación del apóstol San Pedro. 

EL GRITO DE ZELA NO FUE EN POCOLLAY
El pueblo de Pocollay fue fundado en 1856, cuarenta y cinco años después del levantamiento de Zela. Además, todos los documentos, incluyendo declaraciones de los participantes, señalan con precisión a la casa de Zela como escenario de la histórica noche del 20 de junio de 1811 y a la pampa de Caramolle o De la Disciplina (hoy avenida Dos de Mayo) como concentración de las fuerzas insurgentes el 24 de junio. La confusión comenzó cuando, a poco de fundado Pocollay, el alguacil don Cirilo Carbajal erigió un monumento a Zela, en cuya placa se leía algo así como “En esta tierra se dio el primer grito de libertad”, refiriéndose a Tacna en general. Además, la justificación que dio el autor de la iniciativa fue que, en todo Tacna, no existía un monumento que perennizara la gesta de 1811.



MUERTE DE ZELA
No se ha ubicado la partida de defunción del prócer. El señalamiento del 28 de julio de 1821 como fecha de su fallecimiento es más una alusión alegórica. Por documentación recientemente exhumada, se puede deducir que Zela dejó de existir antes de 1819.

FECHA DE CREACIÓN DEL DEPARTAMENTO
Equivocadamente se registra que fue el 25 de junio de 1875. La creación es mucho más antigua. El 27 de abril de 1837, el presidente Santa Cruz creó el Departamento Litoral de Tacna y, como tal, funcionó hasta 1839. El Congreso de Huancayo, que había dejado sin efecto todo lo legislado durante la Confederación Peruano-Boliviana, mantuvo esta jurisdicción. Sin embargo, modificó su denominación designándolo como Departamento de Moquegua y adicionándole la provincia hermana de este nombre y quedando Tacna como capital de este extenso departamento que iba desde el río Tambo hasta el Loa. Así se equilibraban las rivalidades provincianas. El 25 de junio de 1875 se modificó el nombre de todo el departamento, denominándolo Tacna y separándose de la Provincia Litoral de Moquegua. Esta fecha es, desde entonces, más memorable para ese departamento que para el nuestro.



LA FUENTE DE LA PLAZA DE ARMAS
No es obra de Gustavo Eiffel, ni fue obsequiada por el presidente Balta. Son leyendas que se han enraizado inexplicablemente. Los libros de acta de la Municipalidad de Tacna que existen en el Archivo Departamental demuestran que de la firma Hughes la que, en cumplimiento de una de las cláusulas del Contrato de la obra del Uchusuma que lo comprometía para dotar de agua potable a la ciudad, adquirió, trasladó desde Europa e instaló la tubería, cuatro pilones y una pila en la Plaza de Armas. La fuente, cuya “cuña” fue esculpida por el francés Paul Lienhard, se fundió en Liverpool y fue traída a América en los vapores “Guillermo” y “Mersey.”
Siempre se dijo que el conjunto escultórico de la primera fontana representaba las cuatro estaciones. Como existen fuentes similares en Lisboa, Valencia (España), dos en la avenida 9 de Julio en Buenos Aires, en Córdoba (Argentina), en la Plaza Victoria de Valparaíso, en Nueva Orleáns y en Liverpool, se ha buscado información en alguna de las referidas ciudades. En muchas de ellas se devela la intencionalidad del escultor: se trata de dioses mitológicos: Neptuno, Adonis, Galatea y Anfitrite.


pp. 209.211


De Nueva Historia General de Tacna, Edición 2001 

viernes, 21 de febrero de 2014

KYRIE ELEISON

No es novedad que la escuela actual no nos educa para la vida, y una cosa que no enseña es, paradójicamente, a saber afrontar la muerte propia o de un ser querido. Reivindicando –irónicamente- a la escuela, anotaré lo único que recuerdo alusivo a la muerte que aprendí como tantos, en aulas,  aunque en realidad no tenga más que un valor anecdótico. Es este “aprendizaje”, la famosa obra de Manrique:


Recuerde el alma dormida,
avive el seso e despierte
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el plazer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiere tiempo passado
fue mejor.


Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
qu'es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
e consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
e más chicos,
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
e los ricos.


Este mundo es el camino
para el otro, qu'es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nascemos,
andamos mientra vivimos,
e llegamos
al tiempo que feneçemos;
assí que cuando morimos,
descansamos.


Para alguien de familia pobre, la vida está marcada por el trabajo duro y continuo, con poco tiempo de solaz. Sin embargo, tan importante como lograr el duro pan de cada día, es saber apreciar a la familia que nos tocó, y eso no precisa dinero para lograrse. Pero aun estando así al alcance de nuestras manos, cuán torpes somos para ni eso hacer tanta y tantas veces.


Cómo quisiéramos no sufrir la muerte;  cómo quisiéramos no afrontar la de nuestros caros, o no tener forzosamente que vivirla antes de aprenderla. Pero es lo que es, no la podemos aprender sino sufriéndola.

martes, 18 de febrero de 2014

DE BLASONES Y LINAJES

Creo que se debe revalorar el aporte de los tacneños y de Tacna en general. Es muy positivo ver muestras de esto con mayor frecuencia que antes. Que esta tendencia no esté dirigida únicamente a lo pasado, sino también a lo presente, al ahora que es Tacna y quienes la integran. Desde este lugar, siempre se ha tratado de incentivar esta reinvindicación.

En uno de los pocos libros que tengo sobre Tacna, que adquirí cuando estaba en el colegio para participar un concurso de Historia que daban en la radio, aparece una lista onomástica muy interesante y necesaria de difusión. Allí se nombran algunos apellidos dignos tanto -o más- del título de TACNEÑOS que el de los -ilustres también- apellidos de otras zonas, por ser aquellos de mayor arraigo y tradición que estos. 

Con todo, no es el apellido el que hace al hombre y, como escribiera alguno de los Bonaparte: "Quien sirve a su patria no necesita antepasados." En el párrafo siguiente, la cita del libro.


Cúneo Vidal ha hecho una relación pormenorizada de los nombres indígenas, de evidente origen totémico, que terminaron convirtiéndose en apellidos, que existieron o felizmente existen en el ámbito sur peruano. En el valle del Caplina, los siguientes: “Ara, Ale, Ari, Aruquipa, Alanoca, Acabana, Estaca, Quina, Quea, Quelopana, Sissa, Huisa, Vila, Vilca, Huanca, Condori, Yupanqui, Mamani, Quispe, Perca, Caqui, Caqueo, Caquela, Coca, Copa, Yura, Yucra, Yufre, Cani, Cane, Cano, Calisaya, Choque, Coaguila, Colque, Copaja, Siña, Parcajane, Callapa, Chambilla,  Ticona, Ninaja, Chambi, Ume, Quilla, Acero, Churi, Arucutipa, Maita, Nina, Paico, Condorpusa, Chuquima, Aica, Chuchuca, Lupi, Lupistaca, Mulli, Lanchipa, Chamulla, Osnayo, Marca, Cata, Leme, Menguño, Silisquia, Conchalique, Chuca, Allanta, Collagua, Cafore, Oxa, Pillco, Lima, Limache, Cataña, Checa, Ucho, Sama, Calagune, Quinquiche, Quelo, Para, Isquiña, Queque, Inasso, Quenasso, Coassa, Cali, Illacapo, Chumu, Minchipa, Chino, Anaca, Chacato, Lacra, Chipe, Chiri, Tabaya, Chucama, Chumacamar, Yanti, Caylo” … omitiendo apellidos de inconfundible ancestro tákana como Alay, Silimia, Quequesana, Huarachi, Humire, Pango, Chura, Talasi, Llangato,  Paja, Solaica, Roque, Quenca, Nina, Tara, Cama, Ocharico,  Cute, Leme, entre otros. (p. 58)


De Nueva Historia General de Tacna, Edición 2001. 

También aparece una pequeña relación sobre Tarata “y sus antiguas dependencias de Putina, Coruca, Sama y Mauri...” que, por razones de tiempo, no puedo colocar ahora.






*El título es solo referencial.

martes, 28 de enero de 2014

LA HAYA II

Changos, no se me ocurre nada que escribir. Ya pasó lo del Fallo. Todos los medios han tratado sobre el tema hasta más no poder. Hay buenos memes sobre el asunto; los tuiteros y feisbukeros no paran de dar sus acertadísimas opiniones, muchas de ellas opuestas. Se dice: ganó el Perú, perdió el Perú; ganó Tacna, perdió Tacna; ganamos mar; perdimos mar; halla paz entre países hermanos, vamos a reconquistar Santiago; gran equipo diplomático, traidores de mela; :), :(; etc.}

Qué pena que no nos dieran más. De la pena hasta pasa a la rabia. En fin, habrá que cerrar el capítulo de una vez por todas, para no seguir peleándonos tanto con los rotos. Mucha energía y tiempo gastamos en eso; hay que enfocarnos en nosotros ahora y desarrollarnos tanto como para pronto sobrepasar a los chilenos a quienes tanto observamos. Una victoria así será más aleccionante que la que dicen obtuvimos ayer.


Tengo un mapa del Perú hace buen tiempo donde se ve lo que queríamos ganar (EL PERÚ Y SU RICO MAR): 


Ahora, ¿lo tendré que sacar porque el Fallo no lo dispuso así?

Mmmm...Ni hablar. Como no soy entidad oficial de nadie más que de mí mismo, no pasa nada y lo dejo así, tal y como lo he tenido todo este tiempo. Aunque me gustaría más ponerle este mapa: