Soy de TACNA, y escribo desde acá ocurrencias propias y no necesariamente por coyunturas.
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miércoles, 6 de enero de 2016

YO QUIERO SER BOMBERO


En esta ocasión, sin motivo inmediato, quiero dar homenaje a esos hombres y mujeres que, sin pedirnos nada  a cambio, se han propuesto auxiliarnos en cuanto lo necesitemos. Se merecen nuestros aplausos y, quién sabe, tal vez algo de nuestro dinero. Hablo, de hecho, de los bomberos.

Lo sé, escribir algo como esto es anacrónico, o mejor dicho impertinente. Estamos dando la bienvenida al nuevo año, hay elecciones para nuevo presidente del Perú, el Daesh anda dando dolores de cabeza a medio mundo, el Fenómeno de El Niño está en nuestras narices, hay nuevo entrenador del Real Madrid, subirán las tarifas de luz y agua, la gente está moviendo el totó en las playas y a este Bíctor se le ocurre hablar de bomberos. En fin, en verano siempre dan fiebres.

Siendo sincero, no quisiera toparme con un bombero en acción. Significaría que mi casa se estaría quemando, pero reconozco su labor a veces heroica y casi siempre abnegada. Afortunadamente, es de los pocos colectivos a los que el pueblo peruano le reconoce su mérito sin necesidad de propaganda o prebenda.

Hay una canción excelente que menciona al bombero y su vocación que debería conocer todo el mundo. La cantan Alberto Cortés (autor de la letra, si no me equivoco) y el inolvidable Facundo Cabral en el vídeo que comparto con todos ahora. La letra dice así:

El padre asegura, será un ingeniero 

la madre pretende que sea doctor. 

Las tías quisieran que fuera banquero 
un hombre de mundo, un gran seductor. 

La abuela sugiere que aprenda un oficio 
para que la vida se pueda ganar 
en tanto el abuelo augura que el niño 
se pondrá las botas, será militar. 

Desde su galaxia el niño ya sabe 
que cuando sea grande tendrá que ceder. 

Pero, mientras tanto, él tiene la llave 
del eterno sueño de ser o no ser. 

Bombero, bombero, yo quiero ser bombero 
Bombero, bombero, porque es mi voluntad. 
Bombero, bombero, yo quiero ser bombero 
que nadie se meta con mi identidad. 

El niño es un joven que acepta el legado. 
Ya le abre sus puertas la universidad. 
Al cabo de un tiempo es un gran abogado 
y al cabo de un otro, también es papá. 

El hijo conjuga futuro y pasado 
en las opiniones de lo que será. 

Los padres y abuelos ya lo han programado 
y rueda la rueda y siempre es igual. 

Desde su galaxia el niño ya sabe 
que cuando sea grande tendrá que aprender 
a ser como todos y a tirar la llave 
del eterno sueño de ser o no ser… 

Bombero, bombero, yo quiero ser bombero 
Bombero, bombero, porque es mi voluntad. 
Bombero, bombero, yo quiero ser bombero 
que nadie se meta con mi identidad. 

Al fin de los tiempos, el niño es un viejo 
sentado a la sombra de su realidad 
y desde la infancia, como en un espejo, 
desfilan las cosas que ya no serán. 

La casa paterna, juguetes y amigos 
y aquel despilfarro de la libertad 
se van poco a poco quedando dormidos 
en los largos brazos de la soledad. 

El viejo se apaga y vuelve a su mente 
el niño soñando, con ser o no ser. 

Cerrando los ojos se va lentamente, 
cantando bajito por última vez: 

Bombero, bombero, yo quiero ser bombero 
Bombero, bombero, porque es mi voluntad. 
Bombero, bombero, yo quiero ser bombero 
que nadie se meta con mi identidad.




Este es mi Homenaje a los bomberos en Día de Reyes Magos; sí que soy anacrónico. A propósito, ¿cuándo es el día del bombero?



viernes, 8 de febrero de 2013

MI MÚSICA


Fue cuando vivía en Arequipa que un compañero de parrandas me enseñó La Música. Y lo anoto con mayúsculas porque, desde ese momento, la trova* pasó a ser la música de mi predilección. De ahí en adelante, he acumulado un bagaje de estas melodías dignas de cualquiera que quiera llamarse Fan.

Y creo que lo soy. Siempre he compartido mi gusto musical, aunque nunca he intentado imponerlo por razones obvias**. “Esa música antigua”, me dicen mientras tarareo sin parar esos sublimes ritmos. Mi trova es poesía***, es el oxígeno que mis pulmones necesitan y junto con The Beatles y Bob Marley se merecen, en mi opinión, todos los top10 en los rankings de la música.

Mi Trova es música de protesta. La entonan personas que se llaman a sí mismas Luchadoras y Revolucionarias; en parte también algo de eso tengo: cómo no sentir indignación ante las injusticias que se ven y escuchan a diario y más aun cuando se es joven; aunque no necesariamente esta sana indignación lleve a que busquemos el remedio en la misma receta.

Algunos de sus representantes son conocidos, pero la mayoría están absolutamente ignorados por la gente común y corriente. Aprovecharé el espacio que tengo para hacerlos más hogaños.

Creo que Pablo Milanés es el más conocido de todos, inclusive una de sus canciones (Yolanda) la pasaban en las radios románticas del Perú.



Otro trovador del que se oye más o menos es Joan Manuel Serrat, español.


Con Facundo Cabral, con ese bohemio impenitente nos habremos topado en algunas ocasiones, no así con su maestro, el gran Atahualpa Yupanqui






Ya menos conocido, lamentablemente dado que es un músico de primera, está Silvio Rodríguez.


Finalicemos, claro, con un tocayo, el eterno Noel Nicola,



Y si pudiera caber, yo siempre consideré a Joaquín Sabina como trovador.



Definitivamente, no olvido al aporte femenino en La Trova, testimonio de ello son Mercedes Sosa o la fallecida hace no mucho Sara González.





Dejaré en claro, para terminar, que en estos personajes no se agota este feraz estilo musical (aunque los nombrados sí que son los más representativos). Lo que sí es que de música revolucionaria como esta está llena la memoria de mi celular Sony Ericsson patentado en algún país capitalista.


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*Yo la llamo LA TROVA, pero mi conceptualización está alejada de la “oficial”.
**Nadie puede  tener los mismos gustos.
***De hecho, ellos toman muchas poemas de autores importantes que sintonizan con sus ideas. He puesto en los videos algunos de ellos.