Soy de TACNA, y escribo desde acá ocurrencias propias y no necesariamente por coyunturas.
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domingo, 24 de julio de 2016

LOS ENEMIGOS DE LA INNOVACIÓN

Recuerdo que de niño, había temor en casa hacia la cocina a gas. Era muy peligrosa, podía explotar en cualquier momento y mandarnos al cielo con todos los gastos pagados. Los primeros días que instalamos la nueva cocina fueron días agitados: siempre pendientes al balón, verificando a cada instante que no haya fugas, que no salga el olor a gas, que las manijas estén cerradas...Informo al mundo que aún seguimos vivos y que la cocina a gas resultó ser tan inofensiva como una radio, y muy barata.

Lo mismo ha ido pasándome actualmente con las tarjetas de crédito que me han salvado de más de un apuro, la terma eléctrica para no helarme en invierno, el wifi del internet (o las antenas de teléfono) que me permite publicar en Tacnamanta, o el horno microondas que alegra mis cenas. Luego de momentos de recelo, las cosas han ido a engrosar mi vida sin muchas consecuencias negativas. Solo hay que saber cuándo utilizarlas y cuándo no.

Aún mantengo temores a usar el avión, comprar por internet o comer rocoto relleno, pero confío que el tiempo y experiencias más recurrentes, disiparán los miedos tal y como ocurrió con los anteriores casos.

En alusión a la actual controversia sobre los transgénicos, el diario español El País ha publicado hoy un artículo mostrando cómo la novedad ha sido resistida con los más dispares argumentos. Allí se muestran casos similares a lo que ocurre hoy con los transgénicos, ocurridos a productos ahora universalmente aceptados como la margarina, los discos reproductores de música, las vacunas, el teléfono, etc. También aparece el caso del café –y el té- que, increíblemente, hasta hoy perdura como atavismo entre los mormones. Es más natural incluso la poligamia, aunque con esto no digo que la apruebo, a propósito.









LOS ENEMIGOS DE LA INNOVACIÓN

En los últimos 600 años las sociedades humanas se han opuesto a la llegada del café, la imprenta, la agricultura mecanizada, los frigoríficos, la música grabada o los transgénicos con tácticas muy parecidas



“No hay ninguna idea inteligente que pueda ganar aceptación general sin mezclarla antes con un poco de estupidez”. La frase es de Fernando Pessoa y toca un problema que las sociedades humanas afrontan desde que comenzaron a existir: la oposición a nuevas tecnologías que pueden cambiar el mundo.
Desde el café a la agricultura mecanizada, pasando por la electricidad, los refrigeradores o la música grabada, la historia está llena de ejemplos de cómo las sociedades humanas se han resistido a adoptar innovaciones sin las que hoy no podríamos entender el mundo.

Los transgénicos son comida Frankenstein como el teléfono fue invento del demonio

“Es una reacción que está en nuestro ADN, en la forma en la que está organizada nuestra mente”, explica aMateria Calestous Juma, experto en innovación y cooperación internacional de la Universidad de Harvard (EE UU). Juma fue jefe de la Convención de Diversidad Biológica de Naciones Unidas y como tal vivió de primera mano debates internacionales sobre nuevas tecnologías como los transgénicos. Ahora ha reunido su trabajo de investigación de años en el libro Innovación y sus enemigos (Innovation and its Enemies, Oxford University Press), un recorrido por casi 600 años de historia analizando algunos de los casos de oposición a nuevas ideas y tecnologías que tenían el potencial de transformar el mundo.
En 1866, durante la Exposición Universal de París, Luis Napoleón III lanzó un reto a los científicos: encontrar una fuente de proteínas alternativa a la mantequilla que fuera más barata. En su cabeza estaba la necesidad de alimentar a una población cada vez más empobrecida y a un ejército famélico y amenazado por la voluntad expansionista de otras potencias europeas. El premio lo ganó Hippolyte Mège-Mouriés, inventor de la margarina.
Mientras Europa adoptó el nuevo producto, en EE UU provocó el nacimiento del lobby de la industria láctea, que emprendió una guerra abierta contra el alimento. Los productores lograron que el lácteo se prohibiera en varios estados y esas leyes fueron sostenidas hasta por el Tribunal Supremo. Para conseguir frenar el consumo del nuevo producto, mucho más asequible que la mantequilla, la industria se sirvió de estudios científicos inventados y campañas de odio diciendo que la margarina era “antiamericana” porque contenía un producto importado, el aceite de coco. La industria estigmatizó a los hogares que la consumían porque estaban usando un producto barato, lo que cuestionaba la capacidad del padre de familia de proveer para los suyos.

El café, los tractores, los refrigeradores o la imprenta también fueron objeto de campañas de desprestigio

Los productores de margarina reaccionaron sustituyendo el aceite de coco por el derivado de plantas más “americanas” como el algodón y la soja y establecieron alianzas con los productores nacionales de estas cosechas. La demanda de margarina creció hasta que su consumo rebasó a la mantequilla en los años 50 del siglo XX, después de que se derogaran las leyes aprobadas contra ella a mediados del siglo anterior.
Este “es uno de los mejores ejemplos de cómo la industria afectada, usando instrumentos legales, puede dañar o eliminar nuevas tecnologías”, escribe Juma.
...
Juma traza paralelismos entre las tácticas y argumentos usados en el pasado y los que dominan polémicas actuales como la de los transgénicos, el rechazo a las vacunas o la inteligencia artificial. A los transgénicos se les llama “Comidas Frankenstein”. Al café se le tildó de “alcohol juvenil” en India, y en Inglaterra, Francia y Alemania alertaban de que producía esterilidad. Las comidas refrigeradas eran “alimentos embalsamados”, el teléfono, “instrumento del demonio” y la margarina “mantequilla de toro”.


... 


La huelga contra los vinilos

En 1942, el sindicato de músicos más importante de EE UU prohibió a sus miembros hacer discos y llamó a todos sus miembros a una huelga contra la industria discográfica. Pensaban que la grabación de canciones acabaría con la música en directo. Los responsables del sindicato llegaron a exigir como compensación que las radios contratasen a músicos y que solo estos estuvieran capacitados para darle la vuelta a los vinilos. En parte tenían razón al predecir la pérdida de muchos empleos, escribe Juma, pero la llegada de los discos transformó la industria hasta convertirla en un sistema donde los artistas pueden alcanzar un poder y riqueza impensables.








El llamado "arroz dorado" (el de la derecha, evidentemente) ha sido uno de los productos estrella de la industria de los transgénicos, infinitamente criticado por organismos como Greenpeace y demás greens.




Si no has tenido una cocina a querosén de niño, no has tenido infancia XD

martes, 19 de enero de 2016

SOBRE LAS TEORÍAS CONSPIRATIVAS


Nota del diario español El País en que refiere algunas ideas sobre la popularidad que siempre tienen las teorías conspirativas.


No fue Lee Harvey Oswald


El filósofo alemán Karl Hepfer plantea un estudio crítico del auge y popularidad de las versiones que persiguen manipular la realidad


PATRICIO PRON 10 ENE 2016


Todo el mundo sabe que los atentados en Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, fueron perpetrados por los servicios secretos estadounidenses, pero resulta difícil averiguar quién es ese “todo el mundo” y, más aún, a qué se denomina aquí “saber”. En un libro publicado recientemente, el filósofo alemán Karl Hepfer se pregunta ambas cosas en relación al auge de las teorías conspirativas en Europa, y responde que se trata de “modelos de interpretación de la realidad simplificados”, intentos de regresar a un estadio anterior de nuestra cultura en el que la realidad supuestamente era sencilla de comprender, y los actores, buenos o malos. Así, el presidente norteamericano John F. Kennedy (bueno) no habría sido asesinado por un paranoico llamado Lee Harvey Oswald, sino en realidad por la mafia, por el Gobierno cubano o por el vicepresidente Lyndon B. Johnson (malos), según las versiones.

El libro de Hepfer, Teorías conspirativas: Una crítica filosófica de la sinrazón (Transcript), presenta, sin embargo, algunos problemas. Uno es que soslaya el hecho de que la nostalgia de un mundo más “simple” de comprender y el consiguiente auge de las teorías conspirativas, no son algo reciente. En el año 64, por ejemplo, un gran incendio en Roma fue atribuido a los cristianos para justificar su persecución. En 1312, el rey francés Felipe IV acusó de prácticas heréticas y sodomía a los templarios para eximirse del pago de una importante deuda económica que había contraído con ellos. Durante la Edad Media, se acusó a los judíos de beber la sangre de niños cristianos y de envenenar las fuentes para desatar la peste. Más adelante casi todo acontecimiento político de relevancia fue atribuido a una conspiración de alguna índole. Así, la disolución de la orden jesuitica habría sido la respuesta a un supuesto intento de asesinato de la reina de Inglaterra para reinstaurar el catolicismo y convertir a un Habsburgo en rey de Estados Unidos; detrás de la Revolución Francesa y el auge de los nacionalismos habrían estado masones e Illuminati; y la derrota alemana en la I Guerra Mundial habría sido producto una conspiración de socialdemócratas y judíos. También la Revolución Rusa, la propagación del VIH-Sida y la crisis de los refugiados tendrían una trama secreta. Para el historiador alemán Dieter Groh las teorías conspirativas serían, en ese sentido, una “constante antropológica” a lo largo de la Historia.

El otro problema del libro de Hepfer es que sostiene que las teorías conspirativas serían un modelo simplificado de interpretación de la realidad, un argumento que la complejidad de ciertas teorías parece desmentir. Piénsese, por ejemplo, en las del británico David Icke, quien afirma que el mundo estaría siendo controlado por una alianza de judíos e Illuminati, los cuales serían extraterrestres “reptiloides” dirigidos por la familia Rothschild. Esta teoría no sólo es absurda —una afirmación que se enfrenta a la popularidad de su autor y de los foros dedicados a su trabajo—, sino también extremadamente complicada. ¿No es más sencillo pensar que son la desigualdad económica y política y la concentración de poder los responsables de las catástrofes del presente?

Naturalmente, la respuesta es que no. Las teorías conspirativas proponen (a pesar de su complejidad) un modelo de interpretación más simple y más atractivo de la realidad para ciertas personas porque articulan procesos económicos, políticos y demográficos simultáneos y de gran complejidad en un relato coherente.





lunes, 18 de enero de 2016

COMENTARIO SOBRE DIARIOS ESPAÑOLES

Me gusta la variedad de asuntos que retrata el diario El País de España. La variedad. Ahí la tenemos. Esta quizá sea la causa por la que cuenta, como medio de información español, con un mayor número de lectores hispanos a nivel mundial. Su temática variopinta amplía su público a todos los intereses posibles. Siempre hay algo que puedas leer o que pueda interesarte en ese diario. Y no digo que sus competidores (ABC o El Mundo, por ejemplo) no traten temas diversos, pero El País tiene una manera de informarlo muy particular que, sin llegar a la chabacanería, atrae e interesa. No obstante, lo más atractivo, en mi opinión y lo repito, es la variedad de asuntos que trata y no solo la variedad en sí, sino el aparente interés en profundizar temas que quizá a no todos los españoles interese profundizar, pero a otros sí.

De estos medios, El País informa mucho más sobre América Latina. Los otros diarios españoles tratan el tema marginalmente. Y no podemos criticarlos. Su público mayoritario es España y España es lo que más le interesa al lector español. El País ha querido ampliar su público a uno más variado.

Variedad, variedad; ahí lo tenemos. Sea verdadero interés en la importancia de la Región o simple curiosidad por los sudacas, ha llegado este diario a tener una edición diaria dedicada especialmente a nuestro continente y oficinas en Méjico y creo que también en la Argentina. Aquí seguramente el plus que tiene su primacía por estos lares.

Las tendencias de estos tres diarios nombrados son fácilmente deducibles cuando se los lee: El País es progresista, de izquierda dirán unos, y los otros dos tienden más a la derecha. Una buena forma de entenderlo será leyendo las notas sobre el actual Presidente de Gobierno, Mariano Rajoy, matizadas de acuerdo con la línea editorial de cada diario. Los tres, sin embargo, han sido críticos con el gobierno de Venezuela y lo fueron del mismo modo con el anterior gobierno argentino.

Todas, o casi todas, las informaciones de estos periódicos doblan o triplican la cantidad de líneas que colocan nuestros diarios locales. Se nota que por allá leen más que nosotros. Muchas de estas noticias aparecen luego adecuadas –y reducidas, desde luego- en la prensa nacional. Nosotros, por cuestiones económicas, no podemos costear muchos corresponsales en el extranjero. El País cuenta con un Premio Nobel entre sus columnistas, Vargas Llosa. Sus artículos, publicados cada dos semanas los domingos, los retransmite aquí el diario La República. El País también hace lo que la República: retransmite a otro Premio Nobel, el economista Paul Krugman, vía The New York Times, y creo que a algún otro más. Tener estos personajes, sean cuales sean sus versiones de la realidad, da lustre a este diario. Por ello, en general, la prosa es buena y en ocasiones, como la de los personajes nombrados anteriormente, de primer nivel.

La corresponsal de El País de España, que no debemos confundir con su homónimo uruguayo, en nuestro país se llama Jacqeline Fowks. En los años que voy siguiendo las noticias de este medio, esta periodista siempre ha sido la encargada principal de enviar las notas importantes de nuestro país. ABC también cuenta con una corresponsal permanente, también mujer: Paola Ugaz. El caso de El Mundo, no encontré a nadie.

Evidentemente, las lecturas que hago de los diarios españoles son vía internet. Las web de estos diarios son las siguientes:


Creo que me he alargado demasiado. La intención inicial ha sido colocar un fragmento de una nota de la edición digital del El País que trata sobre el tema de las teorías conspirativas, tan en boga últimamente. Creo que mejor la paso para una posterior entrada y le cambio el título a esta para evitar confusiones. Sorry XD





Imágenes tomadas de internet. Las primeras son las últimas portadas de los diarios ABC y El País de España. A falta de portada en El Mundo, coloco una imagen de su dirección web.


miércoles, 30 de diciembre de 2015

EL EMBAJADOR MARTÍN CHAMBI

Es poco conocida la gran labor que hiciera el siglo pasado un fotógrafo cusqueño: Martín Chambi. Conocí su obra por medio de un almanaque que regaló un banco a un familiar en el año 2012. Buenas fotos sion duda. No obstante, su historia e importancia la tengo que conocer por medios extranjeros ya que nunca pude encontrar datos sobre este señor en los nacionales. Muy mal, Bictor, aprende a buscar mejor para la próxima. 

Cito un extracto del diario español El País sobre la vida y obra de Chambi. Este reportaje merece ser leído completo, por eso invito a hacer clic en el enlace que está al fin de la cita. Y, de hecho, debemos mirar en internet o dónde sea las fotos que podamos encontrar de este gran fotógrafo peruano.



El embajador Martín Chambi

Indio, ilustrado y cosmopolita, Martín Chambi capturó la esencia de Perú en sus fotografías y mostró la belleza de su tierra al mundo

Cuzco, la ciudad en la que encontró el alma andina, le dedica una ambiciosa exposición que descubre instantáneas inéditas hasta ahora




Como si el tiempo se hubiera parado, muchas de las tradiciones y las necesidades de la población se mantienen todavía en el departamento de Cuzco. El fotógrafo peruano Martín Chambi (1891-1973) las registró hace casi un siglo. Sus fotografías de los campesinos abrigados con sus ponchos no difieren demasiado de las que se podrían captar ahora. La excepcional obra de este fotógrafo, catalogado como el gran cronista del sur andino, se exhibe en el Museo de Arte de Lima (MALI). La muestra, la más completa de las realizadas hasta ahora, reúne más de 400 obras, muchas de ellas inéditas, y está comisariada por Natalia Majluf, directora del MALI; Edward Ranney, fotógrafo y antropólogo estadounidense, y Teo Allain Chambi, nieto del fotógrafo y actual director del Archivo Fotográfico Martín Chambi. “El terremoto que azotó Cuzco en 1950 terminó con su producción fotográfica”, cuenta el descendiente de quien mejor reflejó el mundo andino y colonial. “La ciudad se destruyó, y comenzó una transformación hacia la modernidad. Hasta hace pocos años se estimaba que su archivo estaba compuesto por unos 15.000 negativos, pero el trabajo que venimos haciendo confirma que hay más de 30.000”. La exposición muestra buena parte de ese trabajo desconocido, realizado entre 1950 y 1970.


Martín Chambi nació en Coasa, una comunidad campesina quechuahablante del departamento de Puno. Definido por las grandes planicies altiplánicas por encima de los 4.000 metros de altitud, en el sur de Perú, junto al lago Titicaca y fronterizo con Bolivia, Puno es territorio minero. Fue precisamente en la mina Santo Domingo Mining Company, en la que trabajaba su padre, donde Chambi vio por primera vez una cámara fotográfica. “Lo curioso no solo fue que viera a un inglés con su cámara, sino que eso despertó su vocación y que, en ese contexto de aislamiento y pobreza, su padre avaló su proyecto desde el primer momento”, relata su nieto.
Con 17 años llegó a Arequipa, la ciudad del sur más activa desde el punto de vista cultural, y entró a trabajar como aprendiz en el estudio del gran fotógrafo Max T. Vargas. Con él aprendió la técnica que desplegaría durante sus 50 años de producción: el manejo de la luz y la composición, la perfección del retrato, la dirección de escenas y grupos y las técnicas de revelado. En Arequipa también colaboró en el estudio de los hermanos Carlos y Miguel Vargas antes de iniciar su trayectoria en solitario, en Sicuani, donde vivió entre 1917 y 1920. Situada muy cerca del imponente nevado Ausangate, uno de los cerros sagrados, Sicuani representó para él la puerta de acceso al mundo andino y un acercamiento geográfico al lugar donde desarrollaría la mayor parte de su obra: Cuzco.

...


Se puede continuar leyendo el artículo en: http://elpais.com/elpais/2015/11/25/eps/1448447483_372403.html



Campesinos en el juzgado (foto de Martín Chambi)

Martín Chambi



Familia cusqueña (foto de Martín Chambi)

domingo, 8 de marzo de 2015

"AL BORDE DEL ABISMO"

Hoy apareció un artículo de Vargas Llosa acerca de la crítica situación de Venezuela que nos implica a nosotros también, el cual merece difusión.



Al borde del abismo

¿Cuántos muertos más harán falta para que la OEA y los Gobiernos democráticos de América Latina faciliten una transición pacífica de Venezuela a un régimen de legalidad democrática?



Cuando el Gobierno venezolano de Nicolás Maduro autorizó a su guardia pretoriana a usar armas de fuego contra las manifestaciones callejeras de los estudiantes sabía muy bien lo que hacía: seis jóvenes han sido asesinados ya en las últimas semanas por la policía tratando de acallar las protestas de una sociedad cada vez más enfurecida contra los atropellos desenfrenados de la dictadura chavista, la corrupción generalizada del régimen, el desabastecimiento, el colapso de la legalidad y la situación creciente de caos que se va extendiendo por todo el país.
Este contexto explica la escalada represora del régimen en los últimos días: el encarcelamiento del alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, uno de los más destacados líderes de la oposición, al cumplirse un año del arresto de Leopoldo López, otro de los grandes resistentes, y meses después de haber privado abusivamente de su condición de parlamentaria y tenerla sometida a un acoso judicial sistemático a María Corina Machado, figura relevante entre los adversarios del chavismo. El régimen se siente acorralado por la crítica situación económica a la que su demagogia e ineptitud han llevado al país, sabe que su impopularidad crece como la espuma y que, a menos que diezme e intimide a la oposición, su derrota en las próximas elecciones será cataclísmica (las encuestas cifran su popularidad en apenas un 20%).
Por eso ha desatado el terror de manera desembozada y cínica, alegando la excusa consabida: una conspiración internacional dirigida por Estados Unidos de la que los opositores democráticos al chavismo serían cómplices. ¿Conseguirá acallar las protestas mediante los crímenes, torturas y redadas masivas? Hace un año lo consiguió, cuando, encabezados por los estudiantes universitarios, millares de venezolanos se lanzaron a las calles en toda Venezuela pidiendo libertad (yo estuve allí y vi con mis propios ojos la formidable movilización libertaria de los jóvenes de toda condición social contra el régimen dictatorial). Para ello fue necesario el asesinato de 43 manifestantes, muchos centenares de heridos y de torturados en las cárceles políticas y millares de detenidos. Pero en el año transcurrido la oposición al régimen se ha multiplicado y la situación de libertinaje, desabastecimiento, oprobio y violencia sólo ha servido para encolerizar cada vez más a las masas venezolanas. Para atajar y rendir a este pueblo desesperado y heroico hará falta una represión infinitamente más sanguinaria que la del año pasado.

En un excelente artículo, como suelen ser los suyos, “Un estentóreo silencio”, Julio María Sanguinetti (EL PAÍS, 25 de febrero de 2015), censuraba severamente a esos Gobiernos latinoamericanos que, con la tibia excepción de Colombia —cuyo presidente se ha ofrecido a mediar entre el Gobierno de Maduro y la oposición—, observan impasibles los horrores que padece el pueblo venezolano por un Gobierno que ha perdido todo sentido de los límites y actúa como las peores dictaduras que ha padecido el continente de las oportunidades perdidas. Podemos estar seguros de que la emotiva llamada del expresidente uruguayo a la decencia a los mandatarios latinoamericanos no será escuchada. ¿Qué otra cosa se podría esperar de esa lastimosa colección entre los que abundan los demagogos, los corruptos, los ignorantes, los politicastros de tres por medio? Para no hablar de la Organización de Estados Americanos, la institución más inservible que ha producido América Latina en toda su historia; al extremo de que, se diría, cada vez que un político latinoamericano es elegido su secretario general parece reblandecerse y sucumbir a una suerte de catatonia cívica y moral.Maduro, el pobre hombre que ha sucedido a Chávez a la cabeza del régimen, ha demostrado que no le tiembla la mano a la hora de hacer correr la sangre de sus compatriotas que luchan por que vuelva la democracia a Venezuela. ¿Cuántos muertos más y cuántas cárceles repletas de presos políticos harán falta para que la OEA y los Gobiernos democráticos de América Latina abandonen su silencio y actúen, exigiendo que el Gobierno chavista renuncie a su política represora contra la libertad de expresión y a sus crímenes políticos y faciliten una transición pacífica de Venezuela a un régimen de legalidad democrática?

Sanguinetti contrasta, con mucha razón, la actitud de esos Gobiernos “democráticos” que miran al otro lado cuando en Venezuela se violan los derechos humanos, se cierran canales, radioemisoras y periódicos, con la celeridad con que esos mismos Gobiernos “suspendieron” de la OEA a Paraguay cuando este país, siguiendo los más estrictos procedimientos constitucionales y legales, destituyó al presidente Fernando Lugo, una medida que la inmensa mayoría de los paraguayos aceptó como democrática y legítima. ¿A qué se debe ese doble rasero? A que el señor Maduro, que ha asistido a la transmisión de mando presidencial en Uruguay y ha sido recibido con honores por sus colegas latinoamericanos, es de “izquierda” y quienes destituyeron a Lugo eran supuestamente de “derecha”.

El presidente Rómulo Betancourt, de Venezuela, que era de otro calibre de los actuales, pretendió, en los años sesenta, convencer a los Gobiernos democráticos de la América Latina de entonces (eran pocos), de acordar una política común contra los Gobiernos que —como el de Nicolás Maduro— violentaran la legalidad y se convirtieran en dictaduras: romper relaciones diplomáticas y comerciales con ellos y denunciarlos en el plano internacional, a fin de que la comunidad democrática ayudara de este modo a quienes, en el propio país, defendían la libertad. No hace falta decir que Betancourt no obtuvo el apoyo ni siquiera de un solo país latinoamericano.Aunque muchas cosas han cambiado para mejor en América Latina en las últimas décadas —hay menos dictaduras que en el pasado, una política económica más libre y moderna, una reducción importante de la extrema pobreza y un crecimiento notable de las clases medias—, su subdesarrollo cultural y cívico es todavía muy profundo y esto se hace patente en el caso de Venezuela: antes de ser acusados de reaccionarios y “fascistas” los gobernantes latinoamericanos que han llegado al poder gracias a la democracia están dispuestos a cruzarse de brazos y mirar a otro lado mientras una pandilla de demagogos asesorados por Cuba en el arte de la represión van empujando a Venezuela hacia el totalitarismo. No se dan cuenta que su traición a los ideales democráticos abre las puertas a que el día de mañana sus países sean también víctimas de ese proceso de destrucción de las instituciones y las leyes que está llevando a Venezuela al borde del abismo, es decir, a convertirse en una segunda Cuba y a padecer, como la isla del Caribe, una larga noche de más de medio siglo de ignominia.

La lucha contra el subdesarrollo siempre estará amenazada de fracaso y retroceso mientras las dirigencias políticas de América Latina no superen ese estúpido complejo de inferioridad que alientan contra una izquierda a la que, pese a las catastróficas credenciales que puede lucir en temas económicos, políticos y de derechos humanos (¿no bastan los ejemplos de los Castro, Maduro, Morales, los Kirchner, Dilma Rousseff, el comandante Ortega y compañía?) conceden todavía una especie de superioridad moral en temas de justicia y solidaridad social.

Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2015.
© Mario Vargas Llosa, 2015.


miércoles, 28 de enero de 2015

SOBRE ECO AMERICANO



A fines de 2012  hice mención a un blog del diario español El País llamado Eco Americano, a cargo del señor Alejandro Rebossio. En aquella ocasión escribí:


Dos años después, parece ser que hay más datos sobre Latinoamérica que sobre Argentina solamente (y eso a pesar del momento que pasan los ches con el caso Nisman). Le he dado un ojo a decenas de artículos entre los últimos publicados y, dada la abundante data estadística sobre la Región, creo que puede ser de gran utilidad al momento de informarse sobre Latinoamérica en general y el Perú en particular. Veamos algunos títulos del sitio:

 

Además, entre junio y julio del año pasado (época del Mundial de Fútbol en Brasil), Rebosio colocaba interesantes “comparaciones” sociales y económicas de los países que iban jugando, especialmente en las rondas finales. Así, se podía ver que mientras Alemania y Argentina iban a jugar la final, aparecía un artículo titulado: ¿En qué exportaciones Argentina supera a Alemania? Y del mismo modo, en semifinales (Brasil-Alemania en un duelo de variables que influyen en el empleo etc.), y así con las otras etapas del Campeonato.


Lo bueno es que, a diferencia de otras secciones que he puesto en HABLAN DE NOSOTROS, las publicaciones de Eco Americano son frecuentes y, por ende, actualizadas.

Lo vuelvo a publicitar, entonces, dada la interesante información que sobre nuestro subcontinente registra.

De nada, señor Rebossio. XO






domingo, 22 de septiembre de 2013

"ESTOS FORÁNEOS NOS QUITAN EL PAN DE LA BOCA"


Años atrás, leía en un diario local disputas originadas por contrataciones que hacía una municipalidad o el Gobierno Regional. La nota resaltaba el enfado de los técnicos y profesionales, egresados de centros de estudio superiores tacneños, porque los mencionados entes estatales contrataban a profesionales y técnicos de otras ciudades (y, de paso, de otras universidades e institutos). "¿Es que acaso en Tacna no hay buenos profesionales?", alegaba una de estas personas. "Estos foráneos nos están quitando el pan de la boca", espetaba otra.

No sé en qué llegó a parar el asunto. Tal vez hicieron caso a la protesta y emplearon al personal tacneño, o tal vez no. Sin embargo, el punto que intento resaltar no es este, sino la validez de la queja en sí. No podría negar que en nuestra ciudad se formen profesionales competentes en su disciplina. Por más que la calidad de nuestros Centros Superiores de Estudios sea baja*, no es que las demás universidades peruanas sean Harvard o el MIT. El problema educativo nuestro es nacional.

Eso no justifica, en mi parecer, que neguemos la oportunidad a profesionales con experiencias educativas distintas de la del nuestro apacible Valle del Caplina, o peruana. Por el contrario soy de la opinión de que debiéramos fomentarla. Un pueblo se enriquece con los aportes de otros pueblos, en mano de obra, conocimientos, innovaciones. Ya no más con el concepto trasnochado de un encierro mental y legal hacia lo extranjero. Quizá sea falso no salgan buenos profesionales de nuestras universidades. Sin embargo, hay que admitir, con hidalguía y nada de mezquindad, que los hay mejores en otras latitudes y ya es hora de que los "utilicemos" parte de su talento para nuestro desarrollo.

Es cierto que tenemos en el imaginario el mal trato que recibieron los peruanos que, durante unos veinte años y a causa del problema de país que éramos, intentaron encontrar trabajo en la Península. Pero, ¿será acaso que estorbándoles el ingreso vamos a lograr cambiar el pasado? ¿España o Chile nos darán algo por tratar mal a sus compatriotas que lleguen aquí? 

Tampoco es que lleguemos a ser unos lamebotas de todo lo extranjero, como sucede a veces en gente sin identidad ni dignidad, o como pasaba, por ejemplo, antes cuando nuestras caricaturas de periodistas deportivos se referían a los argentinos. No. El asunto ahora es aprovechar toda la experiencia de la Europa desarrollada que traen estos nuevos trabajadores y volcarla en nuestras instituciones y demás.

El diario español El País ha publicado hace no mucho un artículo que trata precisamente de inmigrantes españoles (los expatriados) en nuestra Patria. Afortunadamente, lejos de ser espantados por los peruanos, están siendo bien acogidos, lo que muestra mayor y mejor sensatez en nosotros.**

Creo que me excedí en palabras; mi intención era solo presentar esta información. Entonces, ahí va.


Oportunidades en un país emergente

Los trabajadores españoles, la tercera fuerza laboral inmigrante en Perú, alaban la buena acogida que reciben en la pujante economía suramericana


Españoles y argentinos rivalizan por el tercer lugar como fuerza laboral inmigrante en Perú. Cada mes, llegan en promedio 350 españoles en calidad de trabajadores, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). 12.000 kilómetros de distancia con sus familiares que los entrevistados para este reportaje atenúan con el correo electrónico.

“A diferencia de otros países, por lo general, en Perú reciben bien al extranjero que llega con una buena formación”, asegura Belén Muñoz Sánchez (30 años), copropietaria de un nuevo restaurant en Miraflores (Lima) y formada en administración de empresas en Esade, al igual que su socio español. Lleva un año y tres meses en la capital peruana. “El impacto cultural es grande porque la cultura y los ritmos son diferentes, nosotros somos más drásticos, bruscos, al comunicar. Y además, aquí dan muchos rodeos para expresarse. Ahora pido diferente las cosas”, explica.

La empresaria, que renunció a su trabajo en Londres en una consultora, hace un balance positivo de su inversión, y ahora proyecta vender, en otro local, alimentos españoles y desarrollar una línea de catering. “La demanda está creciendo en Lima”, apunta.

Muñoz describe los trámites migratorios como “tediosos”. Y de lo relativo a la apertura de un negocio empresarial destaca que la parte contable y tributaria es “un poco más complicada” que la española. “Perú está comenzando a emerger. Hay muchas cosas que se pueden montar. Prácticamente no hay lavanderías automáticas, falta infraestructura, se puede aprovechar la experiencia (española) de transporte no motorizado, no hay un buen lugar en internet de oferta inmobiliaria”, sugiere.

El ingeniero industrial Carlos Adell (30 años) comparte la misma preocupación de Belén por la polución, el transporte y algunos “comportamientos cívicos”. Le ha costado adaptarse a la ausencia de reglas en las vías. “¡No puedo con cómo conducen! Pero ahora yo también conduzco así”, comenta con una risa nerviosa. La historiadora del arte María Luisa Muñoz-Cobo (37 años), que padeció también la ausencia de normas cuando conducía en Argelia, comenta: “Al volver a España, creo que me van a quitar el carné”. La madrileña es jefa de la oficina de proyección internacional del Museo de Arte de Lima.

Hace dos años, antes de su vida en Lima, el ingeniero Adell colaboraba eventualmente con una empresa peruana formada por dos personas. Decidió irse de Barcelona cuando disminuyeron los encargos de su otro trabajo. Ahora es empleado de la compañía peruana que suma 140 trabajadores. Su contrato fue aprobado porque contribuyó en la tecnología de construcción para 3.500 casas en Ica, a unas seis horas de Lima en bus. Considera que los trámites migratorios son “pesados”, pero no necesitó un tramitador.

“¿Un consejo para otros? Depende del rubro: es un país al que vale la pena venir. En ingeniería hay más demanda, pero los chefs lo tendrían complicado”, opina Adell.




_____

*Tanto, que algún joven semi-indignado le haya lanzado algunas parodias tiempo atrás (BOLETÍN UNIVERSITARIONOTICIA UNIVERSITARIA, etc.) de los que aún no es capaz de retractarse.
**Lo que sí podría espantarlos es nuestra inmensa y  lentísima burocracia en términos de migración.