Soy de TACNA, y escribo desde acá ocurrencias propias y no necesariamente por coyunturas.
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martes, 23 de agosto de 2016

A PROPÓSITO DE LA FRASE DE CARLOS RUÍZ: "TACNA, ES LA NUEVA TIERRA DE TODOS".

Un breve comentario encontré en el blog del profesor Efraín Choque de un señor llamado Abel Sotelo poniéndole los puntos a las íes a quienes usan la huachafada esa de “tacneños netos” y similares. Interesante, y vale la pena su lecturita.




A PROPÓSITO DE LA FRASE DE CARLOS RUÍZ: "TACNA, ES LA NUEVA TIERRA DE TODOS".

Abel Sotelo Calderon

Carlos Ruíz, ha sintetizado con mucha agudeza lo que es ser tacneño en el siglo XXI. El nacimiento de una persona en un lugar determinado es sólo un accidente geográfico. Nadie se debe irrogar, como lo hacen muchos equivocadamente y con cierto tufillo racista, la condición de tacneño legítimo. Ello sólo contribuye a la desintegración de nuestra ciudad. Es un rezago racista colonial. Tacna ha dejado de ser una aldea rural y ha devenido en una metropolí, en la que confluyen todas las sangres y todas las etnías: aymaras, quechuas, tallanes, moches, huancas, chachapoyas, cañaris, huaris, shipibos, ashaninkas, hispanos, italianos, etc. Pero los dos últimos (hispanos e italianos) tienen, en el caso de Tacna, tienen también, un origen aymara (o aymara-italo): Lombardí-Pérez, Gambetta-Uría, Casaretto-Flores, Lombardi-Vargas, Bacigalupo-Copa, Bacigalupo-Hurtado, Giglio-Varas, Giglio-Chipana, Cúneo-Álvarez, etc. La disturbación (migración) étnica siempre ha sido y será una constante en el Perú. Esto origina también que las expresiones "culturales sean ideologías en movimientos". Quién se imaginaría en los años 30 ó 40 del siglo XX, que a comienzos del siglo XXI, desfilarían pasacalles folklóricas de Tarata, Candarave, Puno, Cusco, Huancayo, Huancavélica, Cajamarca, etc.: Nadie. Hay tacneños de primera generación, segunda generación, tercera generación, cuarta generación, quinta generación, etc. Pero tacneños al fín. Nadie es más tacneño que el otro. Hasta un historiador conservador e hispanista, Luis Cavagnaro, quien es tacneño de tercera generación, ya plantea "la tacneñidad democrática y abierta al futuro". Ha llegado a la conclusión, que los chauvinismos provincianos, sólo nos lleva a un atraso. Pero sus discípulos y condiscípulos lo contradicen, al seguir planteando un tacneñismo antihistórico y conservador. ¿Cuál es la diferencia entre Luis Banchero Rossi y Luis Mamani Quispe? Ninguno: ambos son tacneños. En todo caso, la única diferencia es que el primero es tacneño de origen italiano y el segundo es tacneño de origen peruano. El primero es tacneño de "primera" generación y el segundo es tacneño de "doceava" generación. El primero apareció a comienzos del siglo XX, en tanto que el segundo ya poblaba estas tierras en el siglo XVI, cuando las huestes de Diego de Almagro, en su frustrada conquista de Chile, aparecieron en 1536, por estas tierras del Kaplina. En buen romance: "Tacna es la nueva tierra de todos" (sic). Un abrazo



 El titulo de la entrada del profesor Choque es: UN APORTE PARALA CONSTRUCCION DE LA IDENTIDAD TACNEÑA, e inserta al principio una anotación suya. En el blog del profe Efraín hay una multitud de escritos ralativos a la Historia de Tacna que no podemos desaprovechar. La dirección es: http://efrainchoque.blogspot.pe/



Captura de pantalla del blog http://efrainchoque.blogspot.pe/







sábado, 20 de agosto de 2016

TACNA 3

¿QUÉ SE HA DICHO ACERCA DE NUESTRA CIUDAD?
Trataré a lo largo de este mes de Aniversario de Tacna, de poner escritos que se hayan dicho acerca de nuestra queridísima Tacna por gentes nacidas aquí y también, en tanto me sea posible, gente de allende el Intiorko. En español, y si puedo, en algún otro idioma; lo que pueda encontrar. 


El siguiente fragmento lo tomo de la Historia de la República de nuestro Basadre, de la parte de la Guerra con Chile y se titula de la siguiente manera: "LA ÚLTIMA CAMPAÑA DEL EJÉRCITO PROFESIONAL (TACNA) Y LA SINGULAR PROEZA DE LA MILICIA URBANA DIGNIFICADA POR SUS JEFES (ARICA)", páginas 1795 y 1797.




LOS ALIADOS EN TACNA Y ARICA

La breve campiña de Tacna es un sonriente contraste que la naturaleza ha puesto al lado de las inclemencias del desierto. Tierra de huertos ricos en flores y en frutos: Patria de labriegos sobrios que ignoran la servidumbre del latifundio, pues son dueños de las parcelas que cultivan, y, desde antiquísimos tiempos, para repartirse el agua, practican el regadío sucesivo, por turnos; mercado y posada entonces para quienes comerciaban con Bolivia y por ello abundante en extranjeros laboriosos y prósperos, Tacna, libre de la vasta población que a Tarapacá atrajera el salitre, era dueña de una riqueza más parca y pugnaba por poner sobre su sana sencillez y afabilidad provincianas, galas y señorío de urbe. Desde 1851 estaba unida por el ferrocarril con el puerto de Arica, sobre cuya bahía se destacaba la mole del Morro, que tan famoso iba a hacerse en esta campaña. Si los chilenos no se decidían a enfrentare primero con las fortificaciones hechas en este puerto, su avance tenía que hacerse por el norte. Desde la costa de allí, Tacna es accesible, pero tras de marchas de muchos días por pampas que alternan con valles.


...

LA MARCHA CHILENA DE ILO HACIA TACNA


De Ilo y Moquegua a Tacna hay una larga distancia de más de veinte leguas y el terreno es, en su mayor parte, de pampas y lomas desérticas. Existió, por un instante, la idea entre los chilenos, de que los aliados iban a salir de Tacna a buscarlos, como Buendía había avanzado de Iquique a San Francisco. Pero pronto se convencieron de que debían emprender la ofensiva. La decisión de atacar Tacna y Arica con todo el ejército reunido la tomó Sotomayor, en contra de las instancias de su propio gobierno que prefería conservar Moquegua y dejar allí una guarnición fuerte para detener al ejército de Arequipa cuyo avance se temía. Así Sotomayor dejó abandonada Moquegua para que los peruanos pudieran volver a ocuparla y no tomó en  consideración a las fuerzas de Arequipa, en lo cual no se equivocó, pues ellas eran, según su jefe, indisciplinadas, estaban mal armadas y no podían lanzarse a los esfuerzos de una guerra de movimientos…




"Billete de 5 soles peruano emitido por El Banco de Tacna.
"El Banco de Tacna fue un banco peruano fundado en la ciudad de Tacna en marzo de 1872.
"Inició sus operaciones con un capital de 500000 soles.
"El banco cerró en 1880 a causa de la Guerra del Pacífico, pero fue reabierto en 1884 bajo ley chilena y sus billetes volvieron a circular, aunque ahora con estampado boliviano. El Banco empezó su liquidación el 07 de abril de 1921, bajo la ley de Chile, iendo absorvido porl la Superintendencia de Bancos del Perú el 17 de octubre de 1931."



miércoles, 17 de agosto de 2016

TACNA 2

¿QUÉ SE HA DICHO ACERCA DE NUESTRA CIUDAD?
Trataré a lo largo de este mes de Aniversario de Tacna, de poner escritos que se hayan dicho acerca de nuestra queridísima Tacna por gentes nacidas aquí y también, en tanto me sea posible, gente de allende el Intiorko. 




INFANCIA EN TACNA


Ni altos edificios, ni palacios señoriales, ni escudos solariegos, ni conventos o iglesias imponentes, ni balcones morunos, ni rejas lujosas, ni ruinas seculares habían en Tacna. La ciudad, pequeña en sentido horizontal, con sus diez mil habitantes, lo era también en la medida vertical: dos pisos a lo más y, casi siempre, un piso en las casas de bellos y típicos techos muchas veces en linda forma del mojinete que hoy, por desgracia, van desapareciendo y con las paredes de la calle pintadas de colores variados pero sin estridencias: amarillo púrpura, naranja o zapallo, verde lechuga. En las calles de admirable limpieza aún no del todo olvidada y cuya luz era de patio, según las palabras de Jorge Luís Borges al evocar a Montevideo, se solía respirar (y aquí no hay retórica) un olor a fruta y a flor. Cerca de muros o balcones, de verjas y patios, de glorietas y quintas florecían geranios, alhelíes, lirios, claveles, rosas, nardos, azucenas, jazmines, hortensias, heliotropos, juncos. Pero acaso, para un blasón evocador, habría habido que trasplantar de la ciudad la buganvilla y de la campiña la humilde y omnipresente retama. Y en cuanto a los árboles, era indudable que tenían una calidad representativa la vilca y el molle, aunque este último se ha esparcido por todo el Perú como pidiendo que lo reconozcan como árbol nacional. Por otra parte, el granado, con el que tantas veces tropezábamos, circunda, asimismo, doblemente, al recuerdo y a la nostalgia.

...

Hoy un lamentable a la vez que inevitable afán de imitar, ha hecho que se vayan multiplicando al lado de algunas residencias magníficas surgidas sobre todo en la parte moderna, fachadas anónimas aunque pretenciosas dignas de pertenecer a los barrios de Jesús María o de Lince en la capital y no pocas  tiendas, algunas de ellas invasoras de viejas casonas, Pero esta "destacneñización" de Tacna ayudada por la indiferencia municipal y la del Instituto de Cultura limeño, aún no ha logrado su final victoria y quedan reductos impertérritos de la autenticidad y del buen gusto, a veces no incompatibles con una digna pobreza.
A pesar de todo, no son muchas las urbes en el mundo con un lugar de residencia y de caminata con las características de anchura, longitud, uniformidad en el trazo y el encanto de la Alameda. Ante ella no caben ni el olvido ni el desdén del viajero más cosmopolita.

...

Y en una de las residencias de allá al final de la Alameda, quisiéramos pasar los últimos días de nuestra vida y, rodeados por este paisaje, cerrar los ojos para siempre.

A pesar de todas las grandezas que hemos visto en otras ciudades  y en otros paisajes, para nosotros, pobres, humildes, nuestra ciudad chiquita y desventurada y la tierra árida que la circunda nos hacen agolpar, a pesar de todo, una extraña sensación en la garganta, nos hacen latir el pulso más aprisa, nos enriquecen con algo que no puede expresarse en palabras, nos infunden alegrías que podrían parecer primitivas y penas que, más allá de los años, desbordan el corazón. Emanan del terruño familiar y no pueden ser descritas ni olvidadas. Aunque estamos presos en la cárcel de la mortalidad y sin desmedro de nuestra autonomía, de nuestra soledad y de los diversos vínculos que por afecto, deber, azar, capricho o elección madura podamos tener, él hizo que, inevitablemente, seamos acordes, a veces disonantes, dentro de una larga y aún inconclusa sinfonía, brochazos leves en un cuadro panorámico, gotas fugaces inmersas en una corriente que, a pesar de todo, nos une por hilos de sangre en cuyas esencias hay algo del aire, el agua, la luz o el alimento comunes; y corre, a través del tiempo inconmensurable, por canales más angostos que las acequias parcas de aquellas chacras pródigas.




JORGE BASADRE, La vida y la historia.



Imagen antigua de la Avenida Bolognesi, Tacna (internet)





martes, 16 de agosto de 2016

TACNA 1

¿QUÉ SE HA DICHO ACERCA DE NUESTRA CIUDAD?
Trataré a lo largo de este mes de Aniversario de Tacna, de poner escritos que se hayan dicho acerca de nuestra queridísima Tacna. 




TACNA


Tacna, la ciudad donde he nacido, no fue fundada por los españoles. Se fue haciendo como la querían sus hijos.

Aquí, entre los cerros Arunta y el Intiorko y a la sombra de sus volcanes, Tacora y Chupiquiña, se dio el Primer Grito de Libertad, en 1811. Por ello se le concedió el título de Heroica Ciudad.

Tacna, tierra madre del Vigil, el santo de la idea, “columna de mármol a orillas de un río cenagoso”, lo llamó González Prada, y de Basadre, el Historiador de la República. Cuna de Barreto, el Cantor del Cautiverio, de Jaimes Freyre y de Molina. Inspiradora de la Bohemia Tacneña y de su máximo vocero, la revista LETRAS, injustamente olvidada.

Ciudad castigada por terremotos devastadores, como los de 1833 y 1868; por la fiebre amarilla, en 1869, y por la guerra, empieza su cautiverio el 26 de Mayo de 1880. Pocas ciudades pueden exhibir más grande martirologio.

Tacna, mi ciudad, resistió con estoicismo su calvario. Vio como se cerraban sus escuelas, sus iglesias y sus diarios. Tres bastiones en los que la peruanidad bullía. Entonces, la resistencia se trasladó al interior de los hogares. Cada hogar se convirtió en un altar clandestino para recordar al Perú ausente, para alimentar la esperanza de volver al regazo de la madre patria peruana.

Nada pudo lograr la chilenización de Tacna. Ni los halagos, ni los premios, ni las nuevas construcciones, las enseñanzas de los maestros, que llegaron del sur, o las crónicas que notables periodistas escribían. Tampoco pudieron convencerla las amenazas, las persecuciones a sus hijos, las cruces negras pintadas a la sombra de la noche, la muerte de los inocentes.

Tacna, democrática ciudad que se ganó el derecho de ser otra vez peruana. Ciudad hecha de granado, de vilca, de canción, que se despierta y dormita arrullada por el rumor del Caplina, su generoso río niño y subterráneo; ciudad de callejones y de flores que la adornan todo el año, perfumando el desierto.

En resumen, ciudad hecha al pedido de sus hijos, eterno ejemplo de lealtad.



FREDY GAMBETTA







Foto antigua del Centro Cívico de Tacna (internet)



martes, 26 de agosto de 2014

EL ARDIENTE SILENCIO II

El libro, mencionado en el post de ayer, pretende novelar, entre otros, tres hechos históricos sucedidos durante el Cautiverio de Tacna: tres intentos de los chilenos para vendernos su país a cambio del nuestro.

·         La expulsión de los maestros peruanos
·         La expulsión de los sacerdotes peruanos
·         La eliminación de los periodistas peruanos

Estos tres son, como dice el mismo Gambetta en un lugar: «los tres pilares sobre los que descansaba la empecinada resistencia a los afanes chilenizadores». A continuación, presentamos fragmentos de la obra que representan estos sucesos:


LA EXPULSIÓN DE LOS MAESTROS PERUANOS

28

-…El segundo paso será, sin duda alguna, notificarnos para que cerremos las escuelas. Por lo tanto, en estos momentos, frente a esa situación, solamente nos queda unirnos con la convicción profunda de que si estamos unidos les será difícil vencernos. Las autoridades chilenas deben saber que si nos impiden abrir las puertas de nuestras escuelas estas funcionarán a puerta cerrada y que cada hogar ocupará nuestro lugar.

-  Bien dicho Federico, ese es nuestro pensamiento – dijo el poeta Pedro Quina Castañón.


31-32

La señorita Cáceres tomó el papel y lo leyó mientras, en el pequeño patio, los niños jugaban. Era la hora del recreo. Zoila Sabel, mujer de temple, palideció mientras leía :”Por disposición superior se notifica a  usted para que en el plazo de 24 horas cesen sus funciones y se cierren los planteles de enseñanza peruana en territorio chileno. Se dará por notificado, firmando al pie del presente, a fin de cumplir con las órdenes impartidas por el Supremo Gobierno de Chile”
Al terminar la lectura del documento, la maestra miró fijamente a los ojos del Prefecto de Policía quien bajó la mirada.
- Tome nota señor Prefecto -  dijo la Directora -  que como peruana y tacneña mantengo y mantendré abiertas las puertas de esta escuela. Dígale al señor Intendente, con todo respeto, que la suscrita no se amilana ante la notificación y que si desea clausurar el plantel que venga personalmente a cerrarla. Es todo. Buenos días, señor.


Zoila Sabel Cáceres



33

Doña María, ha visto usted la desvergüenza. Cerrarnos las escuelas, por Dios las cosas que tenemos que ver – decía Melchora, la lechera.
- Melchorita, qué culpas estaremos pagando – repuso con tristeza María Liendo.
 - Una casera que viene de Arica dice que allá es igual, doña Marujita.
- Tiene que ser igual. Los rotos quieren quedarse con Tacna y Arica, a  toda costa.

  
LA EXPULSIÓN DE LOS SACERDOTES PERUANOS


64

 ¡Qué hacer, Presbítero! Hemos luchado hasta el fin pero más puede la fuerza brutal de los que no tienen la razón. Lo siento por este buen  pueblo de Dios que ve como, cada día que pasa, se aleja la esperanza de retornar al suelo peruano.

- Dirá usted a la administración del Perú, querido hermano Guevara.  Este suelo ha sido, es y será por los siglos de los siglos peruano. Un bien que se hurta no pertenece al ladrón jamás sino al verdadero  dueño – replicó don Vitaliano Berroa y Bernedo, Camarero Supernumerario de Su Santidad y Vicario de San Marcos de Arica.


66

- Señor Gobernador, acompañaré a los sacerdotes.
- No hay autorización para que nadie los acompañe. Diga usted a la gente que se retire, por favor Barreto, no insista, no cause problemas  hombre. Ustedes, los periodistas, son muy intransigentes.

Los sacerdotes Cáceres, Tocafondi, Indacochea y Quiroz apenas si terminaron de bendecir a los fieles. En el local de la comisaría los subieron en dos carruajes que raudos salieron hacia la calle del cementerio.

- ¡Viva el Perú¡ ¡Viva el Perú¡ - gritó un sacerdote en las afueras de la ciudad, por la avenida del río  Caramolle. Hasta allí el pueblo los había acompañado.


75-76

(hace recordar a las escenas de pio vi llevado al destierro que cuenta chateaubriand)
Cuatro horas estuvieron incomunicados, en sendos calabozos. Al promediar las tres de la tarde los sacaron al patio y, sin decirles palabra, les señalaron unas enclenques mulas, ordenándoles, con gestos, montarlas. En la plaza del Teatro se reunió un número apreciable de vecinos. La noticia de la detención de los curas se había extendido por la ciudad.
 Íbamos en medio de una guardia formada por treinta carabineros armados.
Peor que a delincuentes nos trataban. ¡Treinta carabineros para dos curas que no teníamos más que un maletín de viaje y un cáliz¡ A lo lejos divisamos a los grupos de tacneños que nos hacían adiós.

- Mi capitán, mejor vamos por el barrio Caramolle, en medio de las chacras, así nos evitamos enfrentarnos con los grupos de cholos.

- Tiene razón, Peña. Este estado de cosas me está llegando hasta la  coronilla. Cualquier día no habrá más remedio que dispararles a ver si dejas de fregar la pita.

- Es que son rejodidos, mi capitán.

Lentamente subimos el cerro Intiorko. Otra vez la misma travesía, el inmenso arenal, gris. El pensar en la resistencia de las bestias que nos  guiaban por esa soledad. Abajo quedaba Tacna, en silencio. Apenas si llegaba el rumor del río Caplina, el lejano ladrido de los perros o el chiflido de los muchachos. Al voltear, en una curva del camino de herradura, perdimos la visión de la ciudad querida. Como era verano, en el horizonte, al sur, vimos, pequeñito, el Morro de Arica. Recordamos a la buena gente que vivía allí en el puerto. Nuestra buena gente peruana. Aquella a la que habíamos bautizado, casado a sus hijos o dado la extremaunción a sus parientes. Nuevamente nos expulsaban. ¿Hasta cuándo?¿Sería para siempre?¿Nos desaparecerían en la frontera? Fácil sería para ellos decir que nos habíamos rebelado, que los agredimos. ¿Quién podrían afirmar lo contrario?

- Hasta acá terminó mi misión. Se quedan el oficial Contreras y ocho carabineros. Acompañen a los curas y sigan las instrucciones que les han dado. Nada de contemplaciones. Qué no les queden ganan de regresar. ¿Qué tales curitas? Esto se llama ir por lana y salir trasquilados. ¡Adiocito curitas¡.


 Clausura de la Iglesia San Ramón de Tacna. año 1910.


Sacerdotes peruanos expulsados de Tacna y Arica por las autoridades de ocupación chilena. De izquierda a derecha sentados: José M. Flores Mextre y J. Vitaliano Berroa, párroco de Tacna y Arica respectivamente (De pie: Francisco Quiroz, Teniente Cura de Tacna; Juan Indacochea Zeballos, cura de Codpa; José Félix Cáceres, cura de Tarata; Juan G. Guevara, auxiliar de la parroquia de Arica.-1910).


LA ELIMINACIÓN DE LOS PERIODISTAS PERUANOS

121

- Federico, sabemos que Chile solamente puede crecer a costa de la  rapiña. Sabe Dios que otras riquezas, además del salitre y del guano, guardarán Antofagasta, Iquique, Tarapacá y nuestras provincias.
- ¿Qué podemos hacer?
- Puede ser que se trate de acciones para atemorizar a la población y  que no lleguen a mayores. Hemos soportado en el diario dos agresiones fuertes. Creo que estamos en condiciones de soportar a pie firme una tercera y una cuarta si fuera necesario.
- Estamos en la lucha por lo nuestro y no cejaremos, ¿verdad?
- Tendrán que incendiar la imprenta estos malditos, matarnos para que dejemos de escribir en nuestra ciudad.


Hechos que hablan de lo sucedido la noche del 18 de julio de1911

125

- ¡Si el peruano monta al macho, lo bajamos a cocachos¡
- Qué ingenioso, ¿quién gritó?
- Quién va  a ser, pu, sino el Florencio Tornero. ¿No lo conoces?
- ¡Claro que sí¡ ¡ Salud, Viva Chile¡
- Este gentío es impresionante, don Amador. Son más de ochocientos  patriotas chilenos.
- Eso es. ¡Patriotas! Patriotas que dejan todo para venir a reclamar la chilenización de Tacna y Arica.
- ¡No queremos más panfletos, ni más Freyres, ni Barretos!
- ¡Bravo¡ ¡ Viva Chile!
- ¡Mueran los cholos¡
- ¡Qué mueran¡

126

Bien doctor Allende, diga su palabra de chileno bien nacido.
 - ¡ Qué viva Allende¡ ¡ Viva Chile¡ ¡ Qué viva! ¡Abajo los cholos¡¡ Abajo!
- Compatriotas, esta es una noche maravillosa en la cual nos hemos  reunido hijos de la patria procedentes de varios puntos de nuestra extensa geografía, para decirle, en primer término a las autoridades, que aquí estamos y que aquí nos quedaremos, que no estamos dispuestos a movernos de estos territorios que costaron la sangre de nuestros mayores.
- ¡ No nos moveremos¡ ¡ No nos moveremos¡ ¡ Viva Chile, mierda¡


130

- Vamos llegando a LA VOZ DEL SUR. Hay que gritar más fuerte.
- Los Barreto son unos envalentonados. Tal vez estén dentro del diario.
- ¡A patear las puertas! ¡Fuera cholos de mierda¡ ¡ Acabemos con los cholos¡ ¡ Mueran los Barreto¡ ¡ Qué mueran¡
- ¡ Incendiemos la imprenta¡ ¡ A incendiarla¡ ¡ No queremos más  panfletos, ni Freyres, ni Barretos¡
- ¡ Conviene darle su merecido a LA VOZ DEL SUR, que no quiere  ser del NORTE, del norte de Chile¡ ¡ Mueran los Barreto¡ ¡ Qué mueran¡


131-132

- ¡Este es otro bastión de la cholería¡ ¡ El Club Unión¡ ¡ A quemarlo¡
- ¡Vamos pu Florencio, tú que eres guapo¡
- ¡Mueran los cholos ¡ ¡ Qué mueran¡ Eso, bien. A pedradas  agarraremos el club, que quede huella de nuestro paso en las puertas, en las ventanas. ¡Dale, eso¡ ¡ Eso¡ 
- Qué no encuentren ningún vidrio completo. ¡Qué se jodan los cholos¡ Avancemos, compatriotas.
- ¡ No queremos más panfletos, ni Freyres, ni Barretos¡
- Vamos llegando a la Plaza Colón. Oiga, que relinda pileta. No he visto en las plazas de Chile otra igual. Mire ¿ve?  Qué bien se trataban los cholitos.
- Pero si tenían todo el salitre del sur. Eran ricos.
- Oye, fíjate que bien luciría esa pila en Santiago. ¿Te imaginai, pu  cabro?
- Compatriotas, ese es el local de la imprenta de EL TACORA, uno de  los más furibundos diarios antichilenos.
- ¡ A quemarlo¡ ¡ A quemarlo¡ ¡ A quemarlo¡


DATOS EXTRAS

Sobre el poeta Barreto: p. 82

-…Eso es. Escribir y escribir. No dejar de crear, Federico. Tus versos se  pasan de mano en mano. No sabes cuánto ha calado en la juventud ariqueña tu HIMNO ROJO y PRINCE y tantos otros poemas. ¡Ah, amiguito, y tus versos de amor, me olvidaba. Picarón, más de una tacneñita me dicen que se ha sentido aludida. Divinos los poetas – dijo Gerardo.


P. 138 Sobre Olga Grohmann y Jorge Basadre

- ¡Increíble, señora Olguita, increíble¡ Si parece una pesadilla.
- Nada es increíble. Estos desalmados rotos son capaces de las peores atrocidades. No tienen alma.
- Señora Olguita, han destrozado por completo las imprentas de LA VOZ DEL SUR y de EL TACORA.
 - No tienes que contármelo, María. Lo he visto con mis ojos. Detrás de la ventana, temblando de miedo, junto a mis hijos, hemos contemplado el saqueo de EL TACORA y de la sastrería Raiteri. Jorgito, mi hijo de siete años, ha sido testigo de esta barbarie. Para una mujer viuda, es duro explicar a los niños. Jorgito es un chico muy maduro, muy inteligente. Y muy sensible.


 José María y Federico Barreto.

Portada de una edición (posterior a 1911) de La voz del sur




lunes, 25 de agosto de 2014

EL ARDIENTE SILENCIO I


Cuando leí la obra de la arequipeña María Nieves Bustamante, «Jorge, el hijo del pueblo», me pregunté si existía en Tacna una historia tan conmovedora como esa, pero con un tema tacneño. Pensé, pero no encontré nada en mi disco duro. L

Era una lástima, de veras; porque una ciudad tan llena de historia como Tacna se merece por lo menos una novela histórica, cuando no más. El «Jorge, el hijo del pueblo», además de la trama romántico-realista, me cautivó lo cotidiano que parecían muchos episodios (a pesar de sus más de cien años de distancia) de las calles, puentes y plazas por las que yo también había pasado tantas veces en esa Arequipa a la que siempre estaré agradecido por lo bien que me acogió todos los años que viví allí.

Así, pues, como María Nieves dijo haber querido solamente ser «el espejo de su pueblo», me extrañaba la ausencia de un espejo tacneño.

Por eso, cuando hace poquito encontré en el internet un libro que pretendía ser la Primera novela histórica de Tacna, no pude sino alegrarme mucho y prometerme leerla y darla a conocer antes de las fiestas de Tacna. Reto cumplido.

EL ARDIENTE SILENCIO es un texto del escritor tacneño Fredy Gambetta Uría que pretende narrar una sección álgida de la historia de Tacna (la comprendida entre los años 1899 y 1911) utilizando gran dosis literaria sin, por ello, falsear dicha historia.

A don Fredy lo conocía desde el colegio por su bello y no rimado poema «Tacna». Últimamente, lo he leído ocasionalmente en la sección que tiene en el diario Correo los domingos. De hecho, lo he visto varias veces andando por el centro de Tacna y poco me ha faltado para pedirle un autógrafo por la admiración que tengo a su trabajo cronístico, que indudablemente es digno de loas.

Bueno, he leído el libro entero ya. Yo no soy experto en temas literarios. Lo que quiero es divulgar; no hacer crítica, para lo que soy incompetente. Sin embargo, permítaseme algunas impresiones literarias.

No parece tanto una novela histórica, y sí más una historia novelada. La Bustamente juega con su imaginación y la sumerge en la historia de la ciudad blanca a través del valor de Jorge y su desventurado final, de las ruindades de Iriarte, de la pureza de Elena, de todos esos castos amores imposibles en la realidad. La obra del señor Gambetta procura ceñirse más al dato histórico que al de la imaginación.

Por ello, el texto no presenta a un personaje principal individual, al modo del pintor Jorge en la novela arequipeña. Podría afirmarse que, como decía Basadre sobre Las revoluciones de Arequipa del Deán Valdivia, Gambetta presenta como personaje colectivo a la ciudad de la Tacna ocupada, o al menos, a sus hijos más conocidos durante esa época.

No hay, por la ausencia del protagonista individual, una trama encaminada hacia un desenlace. El Ardiente Silencio termina con los chilenos logrando acallar las voces peruanistas públicas peruanas, casi como un triunfo chileno. En realidad, no puede pedirse a Gambetta otra cosa; sería trastocar todo el hilo del relato que intenta no separarse mucho del lado histórico estricto. En una entrevista, ya ha prometido publicar una segunda parte de esta historia

El libro, presenta sabrosas conversaciones que exudan la historia de Tacna de una manera más digerible que el de un libro de Historia convencional para cualquiera hasta para nuestros actuales estudiantes, que tan poco saben de la historia de su ciudad y que sería positivo se les dé de leer.

En algunos pasajes del texto, las conversaciones han sido muy forzadas por el aspecto «cronístico», en desmedro valor del literario.

El pueblo aparece en el libro más como un personaje anecdótico el cual, en sus conversaciones, sea en las plazas, calles o la recova (el mercado) está sobre todo para contar aspectos de la vida y costumbres de Tacna de inicios del siglo XX.


¿Recomendado? Definitivamente.


Porque ya he escrito demasiado, colocaré en otra entrada algunos pasajes de esta excelente obra.  ¡Arriba Tacna Heroica!




FREDYGAMBETTA

MARÍA NIEVES Y BUSTAMANTE





Estas son las versiones que he leído de la obra de María Nieves. Unas 750 páginas aproximadamente.



lunes, 21 de julio de 2014

EDICIÓN FACSIMILAR DE «LA VOZ DEL SUR»


Adelantándome a las fiestas de Tacna, acabo de escanear unas copias de un monumento de nuestra literatura luchadora de épocas del Cautiverio. Es el facsímil a una edición del diario tacneño LA VOZ DEL SUR que, junto con El Tacora dirigido por los valientes Freyre, son «símbolos del peruanismo durante la época del cautiverio ya que a través de su pluma dieron mil batallas para mantener viva la llama del patriotismo en esta zona sur del país»*

Hace años, paseaba con un amigo por el Centro Cívico de nuestra ciudad y vimos las puertas de la Casa Basadre abiertas: había una exposición, y era de ingreso gratuito. Como yo he sido siempre de bolsillo enjuto, me sentí un elegido de los dioses para poder ingresar al recinto sin gastar de mi apolillada billetera. Convencí a mi camarada, a quien no le interesaban mucho esos asuntos de la Historia, e ingresamos.

No recuerdo bien, pero vimos algunas habitaciones con las cosas de Basadre, una estatua de él, si no me equivoco y, algunos pocos libros. Allí, entre todos esos bellos y medio gastados papeles, estaba, causando admiración y nada de pena: La Voz del Sur, el diario de espléndida ralea. Supongo que me le quedé viendo un largo rato, porque una señora se me acercó preguntándome si me interesaba eso de la Historia de Tacna; le respondí que claro que sí. Y nos empezó a hablar, a mí y a mi amigo Jesús, sobre el diario. La señora, vestida en saco y falda larga esa calurosa mañana de febrero, era la hija de uno de los plebiscitarios. Me dio su nombre; lamentablemente, lo he olvidado. 

En fin, entre la plática interesante y los jalones que hacía Jesús para que nos vayamos al Mantis a jugar Winning, la señora me preguntó si quería llevarme una edición del periódico. Algo asombrado «sí, señora, claro que quiero, pero ¿cómo voy a llevarme yo algo de ese valor, seño?», creo que le pregunté. «Le voy a sacar una fotocopia para que te lo lleves, hijo; no te vas a llevar el original, claro, ¿verdad?», creo que fue su respuesta. ¡Ah, ok!

La señora me pidió plata (si no recuerdo mal 50 céntimos) y, cuando se la di, nos dijo que esperáramos y que regresaría pronto con las copias. Agarró el ejemplar original y salió de verdad. No me lo creí al comienzo y, ahora que han pasado algunos años y lo pienso mejor me lo creo menos. Cómo fue que pasó aquello.

Al cabo de unos minutos, llegó la señora con la copia que acabo de escanear y la he tenido desde ese momento guardada. Creo que mejor se ve en exposición vía internet, así como yo la encontré y me la compartieron, hago lo mismo. En honor y recuerdo a la plebiscitaria cuyo nombre he olvidado.


Las páginas que se me dio aquel día están situadas de la siguiente forma: Arica, Domingo 7 de Marzo de 1926

El título reza así: LOS VERGONZOSOS SUCESOS DEL DÍA VIERNES EN TACNA

Trata sobre los desmanes y abusos que cometían, con regularidad, los rotos en esa época.

Hay algunas secciones que no han sido fotocopiadas, y por ende escaneadas, claramente. Hay que realizar un esfuerzo con la vista para leerlas.


Arriba Tacna y siempre viva el Perú.


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