Soy de TACNA, y escribo desde acá ocurrencias propias y no necesariamente por coyunturas.

sábado, 7 de diciembre de 2013

DICIEMBRE DE 2013

Desde Blanco y Negro no apunto de mi propia pluma. Eso fue en setiembre. Vaya que es mucho tiempo. Releo la nota y  me sorprendo de haber sobrevivido a esos días. Enfermo y sin un céntimo, estuve punto de entregar todas mis monedas de un sol de colección. De veras que dolió intercambiar -por un vaso de quinua y dos panes con palta-  mis monedas de las ruinas de Kuélap y de Marca Perú. Afortunadamente, hay muchas de esta última y ya le encontré remplazo.

Y hay circunstancias más difíciles de sobrellevar que la ausencia de dinero. Verdaderos retos interiores que fraguan y funden el alma. Mas, las pruebas concluyen; llegan a término dichas circunstancias. Y nos mantenemos aún. Sorprende sobrevivir, ahora lo sé. ¿Quién no tuvo instantes en que pensó “No salgo de esta”? Sin embargo, aquí estamos, mullidos y adoloridos por el golpe tal vez, pero vivos al fin; más fuertes, más maduros, triunfantes del pasado.


Ea, pues, si todo ha de pasar, si estamos dispuestos a ser mejores y enmendar faltas pasadas; ánimos y felicidades por este año que languidece en su postrer mes: ha valido la pena vivirlo.    

domingo, 24 de noviembre de 2013

Alianza del Pacífico

INTERESANTE ARTÍCULO.
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La Alianza del Pacífico defiende su pujanza en la Cumbre Iberoamericana


 Ciudad de Panamá


La sólida y exitosa integración económica y comercial que ha fraguado la Alianza del Pacífico en sus poco más de dos años de vida, ha suscitado los elogios y la atención de la comunidad internacional. En este tiempo, sus cuatro países fundadores, Chile, Colombia, México y Perú, han sentando las bases de un potente bloque económico que se ha erigido en el motor del desarrollo de América Latina, eclipsando con su pujanza a otras iniciativas políticas y económicas, como Mercosur o Unasur.
En la Cumbre Iberoamericana de Panamá, ese músculo se ha hecho mucho más evidente, toda vez que los principales líderes de los otros grupos regionales que forman el complejo mosaico político y económico de América Latina –Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia o Venezuela, en el caso de Mercosur, o Venezuela, Bolivia, Ecuador y Cuba, en el del ALBA-han decidido ausentarse en esta edición. Por el contrario, la mitad los integrantes de la Alianza, cuyos presidentes –salvo Sebastián Piñera, de Chile y Ollanta Humala, de Perú que canceló su visita el mismo viernes-, Enrique Peña Nieto, por México, y Juan Manuel Santos, por Colombia, sí han acudido al encuentro, dando mayor visibilidad al vigor de su iniciativa.
La Alianza del Pacífico se ha erigido en una alternativa comercial y de inversión a Mercosur, Unasur e incluso Brasil, alentando una rivalidad que va más allá de la mera diputa por el dominio de los mercados para afianzarse en el terreno político económico de la región en el que se enfrentan dos modelos, el orientado al libre comercio, de la Alianza, y el más proteccionista e ideologizado, de Mercosur.Estaba previsto que todos ellos intervinieran este viernes en un acto sobre el impacto de la Alianza del Pacífico en América Latina, pero, finalmente, sólo asistieron los presidentes de Costa Rica, Laura Chinchilla, -que se integrará en breve-, el de Panamá, Ricardo Martinelli –que aspira a hacerlo en el futuro-, y el de España, Mariano Rajoy. Por México intervino el ministro de Economía, Ildefonso Guajardo, y por Chile, Perú y Colombia, sus respectivos cancilleres.
“Cualquiera que quiera ingresar en esta organización puede hacerlo, basta con que esté de acuerdo con lo que nosotros estamos de acuerdo y en esto sí que hay diferencias, porque hay países que, con todo derecho, piensan que el esquema de desarrollo debe distinto. Pero bueno, ya dirá el tiempo quién tiene razón”, señala a EL PAÍS, el ministro de Relaciones Exteriores chileno, Alfredo Moreno.

Los datos macroeconómicos parecen dar la razón al modelo por el que ha apostado la Alianza. De acuerdo con laComisión Económica para Latinoamérica y el Caribe (Cepal), los cuatro integrantes de la Alianza Pacífico crecieron en 2012 una media del 5%, mientras que Mercosur registró un aumento medio del PIB del 2,9%. El intercambio comercial dentro de la Alianza se incrementó en un 1,3%, mientras que en Mercosur cayó en un 9,4%...

viernes, 4 de octubre de 2013

DE LA VERDADERA Y PERFECTA ALEGRÍA

DE LA VERDADERA Y PERFECTA ALEGRÍA 

El mismo fray Leonardo refirió allí mismo que cierto día el bienaventurado Francisco, en Santa María, llamó a fray León y le dijo:

– «Hermano León, escribe.»

El cual respondió:

– «Heme aquí preparado.»

– «Escribe –dijo– cuál es la verdadera alegría.

Viene un mensajero y dice que todos los maestros de París han ingresado en la Orden. Escribe: No es la verdadera alegría.

Y que también, todos los prelados ultramontanos, arzobispos y obispos; y que también, el rey de Francia y el rey de Inglaterra. Escribe: No es la verdadera alegría.

También, que mis frailes se fueron a los infieles y los convirtieron a todos a la fe; también, que tengo tanta gracia de Dios que sano a los enfermos y hago muchos milagros: Te digo que en todas estas cosas no está la verdadera alegría.

Pero ¿cuál es la verdadera alegría?

Vuelvo de Perusa y en una noche profunda llegó acá, y es el tiempo de un invierno de lodos y tan frío, que se forman canelones del agua fría congelada en las extremidades de la túnica, y hieren continuamente las piernas, y mana sangre de tales heridas.

Y todo envuelto en lodo y frío y hielo, llego a la puerta, y, después de haber golpeado y llamado por largo tiempo, viene el hermano y pregunta: ¿Quién es? Yo respondo: El hermano Francisco.

Y él dice: Vete; no es hora decente de andar de camino; no entrarás.

E insistiendo yo de nuevo, me responde: Vete, tú eres un simple y un ignorante; ya no vienes con nosotros; nosotros somos tantos y tales, que no te necesitamos.

Y yo de nuevo estoy de pie en la puerta y digo: Por amor de Dios recogedme esta noche.

Y él responde: No lo haré.

Vete al lugar de los Crucíferos y pide allí.

Te digo que si hubiere tenido paciencia y no me hubiere alterado, que en esto está la verdadera alegría y la verdadera virtud y la salvación del alma.

jueves, 3 de octubre de 2013

BICENTENARIOS EN TACNA

Hoy se cumple otro de nuestros bicentenarios nacionales. Y, al igual que el caso de Francisco Antonio de Zela, la nota viene de, cómo no, la Heroica Tacna. Son 200 años de la Rebelión de Enrique Paillardelle en nuestra ciudad. Las autoridades han hecho lo que estuvo en sus manos (quizá no lo suficiente) para no dejar pasar desapercibida esta honrosa fecha para nuestra ciudad; inclusive se decretó embanderamiento general, el cual no fue respetado. Pena, porque es un acontecimiento digno de mayor interés por nuestra parte. Apoyaré con lo que pueda. Conozcamos al dueño de la fiesta. 
El siguiente artículo lo tomé de la web. Los créditos aparecen, como debe ser siempre.


LA REBELIÓN DE TACNA DE 1813
          Efrain Choque Alanoca / Fredi Quispe Lima
                
La rebelión protagonizada por el pueblo de Tacna y dirigida por Paillardelle, y Calderón de la Barca, permitió el desarrollo en suelo peruano de la primera acción armada separatista contra el dominio colonial español. Dos años antes –1811- el movimiento de Zela solo tuvo un carácter reformista y autonomista, es decir luchó contra el Virrey pero no contra el Rey; el de Paillardelle fue verdaderamente radical y antisistema para entonces.

        El 03 de octubre de 1813, el teniente coronel don Enrique Paillardelle insurreccionó Tacna junto a otros patriotas. Existen diversas versiones contradictorias en cuanto a su lugar de nacimiento. Mitre en su “Historia de Belgrano” decía que era peruano (natural de Lima),  y en la “Gaceta de Buenos Aires” en su edición extraordinaria del miércoles 2 de agosto de 1815, cuando se publicó la sentencia que recayó sobre él, dice que era de Cádiz. Benjamin Vicuña Mackenna en su “La Independencia en el Perú” dice que era “un distinguido peruano, aunque de origen francés y nacido al parecer y por acaso en Buenos Aires”, en tanto que para Cùneo Vidal era nativo de Francia. El historiador argentino Yaben, R. Jacinto, capitán de fragata(r) en su obra: Biografías Argentinas y Sudamericanas dice: “Enrique Paillardelle  nació en Francia, donde prestó servicios en la marina desde el año 1796 y en la que, según su exposición, alcanzó el grado de alférez de navío. En 1802 pasó al Perú acompañando a su señora madre, que era limeña y que falleció en esa ciudad, en 1810”. Adherimos la versión de Yaben, porque para su redacción se contó con información documentada existente y reproducida por el Archivo General de la Nación Argentina.

         Estaba confinado en Tacna cuando se pronunció contra los realistas en 1813, sublevándose el 3 de octubre de aquel año, en combinación y con instrucciones precisas del general argentino Manuel Belgrano. Proclamó la independencia, haciendo intimaciones a las autoridades coloniales de Arica y de las ciudades de Moquegua y Arequipa, pretendiendo que lo secundasen, y previno al intendente de esta última, le entregase a su colaborador don Manuel Rivero que estaba allí preso, amenazando en caso negativo con “pasar a cuchillo” a los españoles que hubiese en Tacna.

         En respuesta inmediata, salieron fuerzas de Arequipa a las órdenes del coronel García Santiago, y se reforzaron en Moquegua con dos cañones más. Los de Tacna presentaron heroica batalla en Camiara (exactamente en el punto de la vìa que unìa Sitana con Locumba), el 31 de octubre de 1813, conduciendo Paillardelle una bandera argentina, pero sus partidarios fueron derrotados y dispersados, muriendo 6 y quedando 15 prisioneros, ocupando la ciudad de Tacna, el coronel Santiago, en la que sólo encontró mujeres.

         Después de este fracaso se incorporó al Ejercito Auxiliar del Perú, conjuntamente con su hermano Antonio Paillardelle, al cual había nombrado de propia autoridad “teniente coronel y comandante de cazadores de la costa occidental”. Ambos fueron reconocidos en esta jerarquía por el Gobierno de Buenos Aires: Enrique el 30 de diciembre de 1813, y Antonio el 2 de septiembre de 1814.

         Enrique Paillardelle continuó prestando servicios en el Ejèrcito del Norte hasta abril de 1814, fecha en que ambos hermanos pasaron a Buenos Aires a “tratar varios asuntos particulares”, según los términos de su solicitud, con anuencia y pasaporte expedido el día 8 de aquel mes, por el general San Martín. En el ejèrcito del norte, Enrique Paillardelle presidió en los primeros meses de 1814, la Academia de Matemáticas fundado por San Martín, y abrió el 25 de febrero del mismo año otra de aritmética y geometría, para la instrucción de los oficiales que deseasen voluntariamente estudiar tales materias.

         Posteriormente a su llegada a Buenos Aires, Paillardelle pasó al ejército de la Banda Oriental del General Alvear, que sitiaba a Montevideo y después de la rendición de esta plaza, fue designado con el cargo de comandante del puerto de aquella ciudad.

         Tan pronto el general Alvear escaló la Dirección Superior del Estado, designó el 13 de enero de 1815 al teniente coronel Paillardelle, comandante de la Fortaleza, que siendo ella la residencia del gobierno y no teniendo destino alguno de guerra, equivalía a un cargo análogo al de intendente de palacio, que en nuestros días sería algo como jefe de gabinete.

          La revolución de Fontezuelas que derrocó a Alvear el 3 de abril de aquel año, fue singularmente funesta para el desgraciado Paillardelle: la “Comisión Militar”, especie de tribunal revolucionario creado por el partido que surgió  a raíz de la revolución militar, condenó a la pena de muerte a aquél, en el cual fue ejecutado a las 10 de la mañana del 2 de mayo de 1815.

         El mismo tribunal condenó al teniente coronel Antonio Paillardelle (que el 31 de marzo de 1815 había sido destinado a la brigada de ingenieros), a la pena de destierro “para siempre de las Provincias Unidas” y enviado a disposición del caudillo José Artigas, conjuntamente con los coroneles Ventura Vázquez, Matías Balbastro y Juan Fernández; los comandantes Ramón Larrea, Antonio Díaz y Juan Zufriategui, como vìctimas propiciatorias. Aquel caudillo tuvo la nobleza de rechazar el horrible presente de carne humana que se le brindaba, expresando, que no era el verdugo de la ciudad de Buenos Aires. Antonio Paillardelle desapareció de la escena pública de los pueblos del Plata.

         El 29 de noviembre de 1813 el comandante Paillardelle presentó un plan de operaciones a desarrollar en el Alto Perú, en el cual también describe los hechos en que le tocó actuar antes de incorporarse al ejército de Belgrano.

         Las causas y motivaciones.
    
El primer ejército auxiliar del Alto Perú, había llegado hasta la margen sur de Desaguadero en 1811, el representante de la junta revolucionaria, el Dr. Juan José Castelli, en observancia de instrucciones de la Junta de Buenos Aires, despachó emisarios secretos al interior del Bajo Perú, que llegaron hasta Lima, y los pueblos interiores incluido Tacna, a fin de preparar la insurrección. En efecto, Tacna respondió con un levantamiento el 20 de junio de 1811 a espaldas del ejército de Goyeneche situado al norte del Desaguadero. Al frente de este grupo animoso de patriotas estaba un joven limeño criollo llamado Francisco Antonio de Zela. Este levantamiento fue el primer antecedente antes del movimiento insurreccional que protagonizò Paillardelle dos años después.

Tacna, hace doscientos años era geográficamente estratégica para la libertad de los pueblos del Bajo Perú. Mitre en su “Historia de San Martín” describe así: “Es Tacna un oasis, situado en una planicie al pie de Tacora, que tiene por puerto a Arica, y que en comunicación con los valles circunvecinos de la costa y la inmediata región andina, constituye el centro comercial de la sierra del sur del Bajo Perú y del norte de arrieros de distintas procedencias, que introducían las  mercaderías a La Paz, Puno y Arequipa, importaban los azúcares del Cuzco, los aguardientes de Moquegua, las quinas de Calizaya, y eran el vehículo de un activo tráfico de mulas que se efectuaba entre las provincias argentinas del Norte y el Alto Perú. Por su fisonomía especial y por sus viajes lejanos, su activo contacto con el mundo exterior, y por su fortaleza en las fatigas, los arrieros tacneños formaban una especie de raza  nómada dotada de energía moral y con nociones más amplias de las cosas que los viven aislados en los valles agrícolas y en las asperezas de la sierra. Estos fueron los primeros revolucionarios en acción del Perú”. (1)

La segunda expedición del ejército argentino al Alto Perú bajo el mando del general Belgrano, reanimaron las esperanzas de los patriotas peruanos. Antes, las armas realistas habían sufrido grandes contrastes en Tucumán y Salta (1812 y 1813). Al regresar a sus hogares los capitulados en Salta especialmente, quienes la mayor parte eran naturales de las populosas ciudades de  Cuzco y Arequipa, ellos propagaron por toda la sierra la noticia de la derrota y catástrofe del ejército españolista, y el avance  triunfante del ejército argentino.  El general español  Andrés García Camba en sus memorias dice: “…los oficiales capitulados y juramentados en Salta, muchos de ellos imbuidos de nuevas ideas y fue voz pública que empezaron a promover conferencias y juntas clandestinas, de cuyas resueltas se divulgaron especies subversivos que no dejarían de influir en la sensible deserción que menguaba las filas del ejército”. (2) Según los mismos historiadores españoles, ellos fueron los más activos agentes de la revolución “pregonando el brillo y entusiasmo de las tropas de Buenos Aires y la justicia de la causa que sostenían, a la vez que difundían ideas nuevas e ideas subversivas, promoviendo reuniones clandestinas, que predisponían a las poblaciones a la sedición”.

Enrique Paillardelle había partido de Tacna el 5 de agosto de 1813, era uno de los enviados de don Manuel Rivero, regidor de la ciudad de Arequipa y de don Manuel Calderón de la Barca alcalde del Cabildo de Tacna  para entrevistarse en el Alto Perú con el general Manuel Belgrano. En su propia declaración testimonial de Paillardelle sobre el movimiento insurreccional de Tacna dice: el “Capitán Gral. Sr. Don Manuel Belgrano (…) me dio la orden de ejecutar el movimiento en virtud de que la Costa, no tenía nada que temer, pues el ejército de Pezuela, se hallaba sujeto con tenerlo al frente”. (3) Después de entrevistarse con Belgrano en el cuartel de Vilcapuqio a mediados de agosto, alistaron un plan de insurrección que fue proyectado entre varios patriotas de las costas occidentales del Bajo Perú, como del Cuzco, Arequipa, Moquegua y Tacna. También estaban comprometidos los de Arica y Tarapacá. Para cumplir esta misión salió del Cuzco Julián de Peñaranda, quien tenía la tarea de concertar los medios con los habitantes de la costa sur, Peñaranda antes partió a Tarapacá y de aquí a Tacna, mientras que Paillardelle acordaba con los patriotas de Puno y Arequipa. Poco después en Tacna, el primer alcalde don Manuel Calderón de la Barca, el coronel Carlos García Rivero, el comandante José Gómez, don Julián de Peñaranda, representante de las costas occidentes del Bajo Perú, y Paillardelle acordaron el plan sumándose don José Egilio de Barrios y algunos vecinos de Moquegua. De Arequipa el regidor don Manuel Rivero, hermano del Subdelegado de Tacna, era el principal promotor, quien había sido nombrado por el general Belgrano como Comandante General de Armas de las Costas del Bajo Perú.

El desarrollo del Levantamiento

La fecha señalada para el levantamiento insurreccional había sido fijada para el 28 de setiembre. La mayoría de los insurgentes opinaba que se esperase el resultado de la próxima batalla que iba a dar el ejército argentino en el Alto Perú. Pues la debacle de Huaqui, y el fracaso del movimiento de Zela del 20 de junio de 1811 estaba presente. El mismo Paillardelle explicò por què se eligió ese fecha: “ Llegué a Tacna en ocasión de que el Capitán  D. Antonio Palacios se hallaba  Comisionado de Pezuela para sacar de la Costa dos cientos Caballos, y quatro cintas Mulas, y apurando mis pasos con este motibo pasé inmediatamente á Arequipa a dar cuenta de mi Comisión después de haver hecho esta diligencia con el cavildo de Tacna y en vista de q. no le prestaba el aucilio que pedían, desmayaron algo los ánimos que se hallaban enteramente entusiasmado. Entregué la orn. Al Comandante Gral. Quien tomando la cosa con empeño me dio el oficio cuya copia acompaño a V.E. nombrándome de su Mayor General para que ejecutase en Tacna, y habiendo determinado el referido Palacios salir el 5 de Octubre de dicho pueblo con los doscientos Caballos herrados de piez y manos, y las quatro cientas mulas  el día 3 del mez moví ese pueblo acompañado de varios sujetos…”.(4)

Ante la aparente tranquilidad del vecindario de Tacna, el 3 de octubre de 1813, siendo a las 11.30 de la noche, los insurrectos encabezados por Paillardelle decidieron dar el golpe sin resistencia apoderándose del cuartel y fusiles. Don Julián de Peñaranda, informò a Belgrano, desde Potosí el 18 de octubre, de los sucesos ocurridos en Tacna, y dice: “En ella pues nos reunimos D. Manuel Calderón  D. Enrique Payllardelle, y S. José Gomez, con cien hombres más, y nos encaminamos á casa del ex Subdelegado D. Antonio Rivero á quien no encontrándolo  le tomamos algún número de fusiles y en seguida el Quartel. Se cercaron los caminos, y todos los puntos con muchos Indios, para que ninguno saliese fuera; lo hicimos preso al armero y conductor de caballos del General contrario quitándole doscientos caballos hermosos, que quedan a disposición de V.E. los mismos que estaban próximos  á ser dirigidos á nuestros adversarios”.(5)

La sincronización preparada por los insurgentes de Tacna, y los demás pueblos comprometidos falló. En Arequipa, el reciente nombrado por Belgrano, como Comandante General, don Manuel Rivero; había sido detenido y puesto en prisión. Y las demás provincias comprometidas con este movimiento no respondieron favorablemente, y más bien las fuerzas enemigas afincadas en estas provincias asfixiaron al único pueblo que se había levantado en armas.

El día 7 de octubre, o sea 3 días después de de la insurrección de Tacna, Enrique Paillardelle ya conocía la derrota del Ejército Auxiliar del Alto Perú en Vilcapuqio conducido por el general Manuel Belgrano. Había pasado 4 días y no existía instrucciones e indicaciones del Comandante General don Manuel Rivero, que se encontraba preso en Arequipa, solo quedaba recibir y esperar las instrucciones de Belgrano, y mientras resistía y esperaba intentó liberar a los negros esclavos para incorporarlos al ejército patriota insurgente de Tacna, sin poder lograr su cometido por protesta de sus dueños y otros lugareños.

El 31 de octubre, después de 28 días del movimiento insurreccional del pueblo de Tacna, Paillardelle estaba “desamparado” a su suerte, no había recibido instrucciones de Manuel Rivero ni de Belgrano, y peor aùn, algunos oficiales patriotas habías sido seducidos por el enemigo, aún así presentó batalla con 280 hombres reunidos en Tacna y sus cercanías, 110 de infantería entre ellos 40 estaban armados de fusiles y escopetas, y los demás de lanza. La caballería de lanza, estaba conformado por 170 hombres. Los españolistas tenían el plan de cercar Tacna; de Puno venían 400 hombres de fusil por el camino de Torata, de Arequipa y Moquegua 325 y de Arica 200 hombres: 120 de fusil, 50 de caballería de lanza y 30 de artillería. Paillardelle con este escenario decidiò en embestir y presentar batalla a la división de Arequipa, escogido por no tener caballería.

El historiador Vargas Ugarte nos precisa así: “El combate fue de corta duración; la disciplina y buen orden de las tropas leales se sobrepusieron al número y desconcierto de los tacneños. Según el mismo jefe español la acción vino a durar poco más de media hora, es decir que todo se redujo a un ligero tiroteo y al avance de sus soldados. De éstos sólo hubo un herido. Los prisioneros hechos en el campo fueron unos 18, entre ellos el comandante de la caballería Pedro José Rospigliosi. Paillardelle abandonó el campo de Camiara con los restos de su ejército  y el 1 de noviembre entraba a Tacna (…) Al amanecer del día 2, Enrique Paillardelle, seguido por unos cuantos adictos a la causa, tomó el camino de Alto Perú. La segunda insurrección de Tacna había terminado, no tan precipitadamente como la primera, pero también como haciendo eco a los reveses de los ejércitos argentinos invasores del altiplano. (…) (6)

         El carácter del movimiento insurgente

Para comprender este acontecimiento histórico sucedido en 1813 en Tacna, debemos afirmar que el levantamiento encabezado por Enrique Paillardelle no ha sido un hecho aislado, sino, fue parte integrante de un determinado proceso histórico que había surgido con la revolución del 25 de mayo de 1810 en Buenos Aires. Mariano Moreno era digamos el profeta del movimiento, había traducido El Contrato Social y la Declaración de los Derechos del Hombre, y este era su evangelio. Y junto a Juan José Castelli, el brillante orador de las jornadas de la revolución de mayo, representaban los dos grandes patriotas que aspiraban decididamente la independencia y la libertad de estos suelos de América.

A finales del año 1812 y los primeros meses de 1813 la revolución de Mayo, se radicalizaba profundamente con las siguientes medidas: no podían reunirse más de tres españoles europeos, y en caso de contravención, serían sorteados y fusilados, en los hechos la independencia se había constituido dejando para más adelante su proclamación; también se cambio una nueva formula de juramento, haciendo desaparecer el nombre de Fernando VII con que hasta entonces el gobierno autorizaba sus actos, y la muestra política individual ha sido proclamando una nueva ciudadanía: “En termino de quince días”, decía el proclama, “serán removidos de los empleos eclesiásticos, civiles y militares, todos los europeos que no hayan obtenido el título de ciudadanos”. Se creó un nuevo escudo en reemplazo y se mandó a bajar de todas las fachadas las armas del rey de España, se abolió los mayorazgos, los blasones y las distinciones nobiliarias, también se creó una nueva moneda con la leyenda EN UNIÖN Y LIBERTAD, y en la administración de justicia, se abolió los recursos a la Metrópoli, último vínculo legal que ligaba las colonias a la España. Se prohibió la introducción de nuevos esclavos, se autorizó la educación de los libertos; se abolió la inquisición, se eximió de los tributos a los indios y comenzó a regir una norma sobre la libertad de imprenta. Y por último Belgrano creó la bandera azul y blanca que reemplazo completamente a la bandera española.

Estas eran las muestras claras de las ideas centrales de lo que significaba la independencia. José Carlos Mariátegui afirma así: “La política de España obstaculizaba y contrariaba totalmente el desenvolvimiento económico de las colonias al no permitirles traficar con ninguna otra nación y reservarse como metrópoli, acaparándolo exclusivamente, el derecho de todo comercio y empresa en sus dominios. El impulso natural de las fuerzas productoras de las colonias pugnaba por romper este lazo. La naciente economía de las embrionarias formaciones nacionales de América necesitaba imperiosamente, para conseguir su desarrollo, desvincularse de la rígida autoridad y emanciparse de la medieval mentalidad del re de España. El hombre de estudio de nuestra época no puede dejar de ver aquí el más dominante factor histórico de la revolución de la independencia sud-americana…” (7)

Con estas características, y en estas  circunstancias ocurre el movimiento insurreccional del 3 de octubre de 1813, el historiador Machado Rivas señala: “…los movimientos de 1810 fueron en realidad precipitados por las masas populares que, en muchas ocasiones, presionaron sobre sus propios caudillos para excitarlos a la acción”. (8) Esta caracterización de Machado sobre los movimientos preemancipadoras creemos que también es válido para Tacna, el  historiador argentino J.A. Alberdi dice: “Según los españoles, el caudillaje americano era el patriotismo, el americanismo, la revolución de la independencia”. (9) Solo así, se puede explicar los alzamientos en armas de Huanuco, Cuzco y otros territorios del virreinato de Lima y del Río de Plata. Enrique Paillardelle y los demás patriotas ejecutaron la acción insurgente en Tacna, con el claro objetivo y propósito de buscar la independencia del Bajo Perú, Paillardelle, abrazò las ideas de la revolución de Mayo y representò el pensamiento y acción más avanzada para su época considerando que el Perú era el centro del poder español. No existía otra alternativa, no era posible otra vía, continuar y rehuir significaba prolongar el orden colonial, por esta misma razón las fuerzas de la revolución tomaron los fusiles para iniciar la lucha armada en esta parte del Perú y llegar hasta Lima junto al ejército de Belgrano.

El carácter del movimiento insurgente encabezado por Paillardelle era esencialmente revolucionario, tenía un contenido libertario, su acción fue inmoladora y enfrentó militarmente a las fuerzas españolistas. La participación de la población en este levantamiento no fue homogénea, si bien participaron criollos, mestizos, indios, y hasta tropas regulares al servicio del rey, también, seguro algunos mulatos y hasta nativos españoles,  ha existido una resistencia de los hacendados esclavistas de esta ciudad a no liberar a sus esclavos para la causa de la independencia. Por testimonio propio Paillardelle dice: “…intenté dar la libertad á los Negros, lo que no pude verificar á causa de que algunos malbados me amotinaron la Gente, y no pudiendo castigar á estos por no tener como sostener mis determinaciones, me fue imposible  tomar medidas para apoderarme del resto de la Costa”. (10)

Tacna, no tiene profundas raíces históricas feudales en su economía, su desarrollo socioeconómico, por entonces, siempre estuvo orientado por la actividad comercial y mercantil dependiente de otros centros mayores, eso mismo, ha hecho que no se desarrolle una clase social bien cuajada y poderosa, como sucediò en Buenos Aires o Santiago. Los criollos patriotas eran se puede decir seguidores de Mariano Moreno, Castelli, Monteagudo y Belgrano, todos ellos jacobinos que dejaron su testimonio en sus proclamas y acciones, con la mirada en la independencia de Amèrica.

NOTAS:
  1.      Mitre Bartolomé. Historia de San Martín. Editorial “Suelo Argentino”, Buenos Aires, 1960, Pág. 305.
2.      García Camba, Andrés. Memorias para la historia de las armas en el Perú. Madrid, Tomo I. 1916.Pág. 94.
3.      Documentos referentes a la guerra de la independencia y emancipación política de la República Argentina y de otras secciones de América a que cooperó desde 1810 a 1823. Plan del teniente coronel Don Enrique Paillardelle para llevar la guerra al Bajo Perú. AGN. Buenos Aires, 1917.Tomo III. Pág. 223.
4.      Documentos referentes…Págs. 223 y 224.
5.      Gaceta Ministerial Extraordinaria de Buenos Aires. Sábado 13 de noviembre de 1813. Tomo III. Págs. 567 y 568. Reimpresión facsimilar. 1912.
6.      Vargas Ugarte, Rubén. Historia general del Perú. Barcelona, 1966. Tomo V. Pág. 235.
7.      Mariátegui, José Carlos. 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana. Ed. Minerva. Lima.1986. Pág. 17.
8.      Machado Rivas L. Movimientos revolucionarios en las colonias españolas de América. Ed. Claridad. 1940. Pág. 78.
9.      J.B.Alberdi. Belgrano. Proceso a Mitre. Buenos Aires.1967.Pág. 143.
10.  Documentos referentes…Pág. 223.



DATOS EXTRA QUE MERECEN NUESTRA LECTURA:





sábado, 28 de septiembre de 2013

BLANCO Y NEGRO

 -Porque la vida no es solo lo que hace Ollanta (más bien, lo que no hace), cómo eliminan a Perú o los entretelones de los próximos candidatos al sillón municipal de Tacna, aquí está este distraído de la realidad con una entrada sobre mundos fantásticos y amores extraños.

-Noughts and Crosses, Blanco y Negro según la traducción que poseo, es una novela de ficción con un tema real.

-Un soleado mediodía arequipeño, pasando por la conocida Avenida Mariscal Castilla, encontré este libro, a la venta a solo 3 nuevos soles. De lo más absurdo, pues ese precio no lo vale ni el papel de que está hecho.

-Son las 8 con 26. Los mocos se me caen debido a una fea gripe para la cual no tengo más pastilla que el tiempo, dada mi suma indigencia económica actual. Ya voy concluyendo la obra: Ciento catorce: Callum. Dejo el libro porque sé que no lo terminaré en los quince minutos que tengo para llegar al trabajo. Allá con Callum y su arresto, en la tarde veré si  se electrocuta intentando escapar como su padre, o si por la magia de Blackman termina en los brazos de Sephy y, por ende, en felicidad. Yo me tengo que ir al trabajo.

-Sin embargo, no logro retirarme de aquí. Intento concebir cómo hacer interesante este cúmulo de párrafos a veces sin conexión para hacer más entendible el relato. Será que debo evitar palabras difíciles, tendré que cambiar “cúmulo” o “mocos.” No creo que lo haga. En el fondo, lo que busco es que se aprecie el trabajo para publicar esta entrada. Cambio la fuente al texto a Arial. Me voy a  trabajar.

-Retomando, sí. Es muy extraño que vendan un libro a precio tan bajo. Ha pensado varias causas: los robaron de una librería, nadie ha querido comprarlo (lo cual es absurdo, pues la historia que cuenta es de primera), es de contrabando, la Editorial ha tenido un gesto para con nosotros los pobres. Esa tarde, en el bus, para pasar el trayecto de vuelta a mi Tacna, y de paso evitar la mala película que pusieron, terminé de leer una novela de Cuautémoc Sánchez. Una novela de esas que no me gustan leer.

-No puedo creer cómo es que he terminado fascinado con la lectura del mejicano. Al principio, lo tomé como obligación laboral y nada más; luego se convirtió en interés puro. Yo nunca lograría contar historias así.

-¿Qué más había comprado ese domingo? Es cierto, estaba allí, al lado de Blanco y Negro, Black Jack, con la imagen de portada de la película del mismo nombre. Ni una pizca de atención. “¿Cuánto está Blanco y Negro (lo gracioso es que quería el libro únicamente por su apariencia exterior, casi casi para solo llenar mi magra biblioteca)?” “Esta y Black Jack las dos a cinco soles.” Ah, entonces, no me había costado 3 soles, sino 2.5 soles. La radio dice: son las 8 y 45. Es cierto, aún no me he ido al trabajo. Diantres!!! Mis monedas de colección. Ya las recuperaré. Ni siquiera he escrito de qué trata la novela. Vaya. Habrá que dividir esto en partes, de otro modo, yo mismo me intimidaré ante tanto texto sin motivo. Los mocos, los mocos.

-Es casi medianoche. Ya no hay más historia que conocer. Murió. Es quizá tardío, pero no mucho hace que voy experimentando finales distintos a los típicos del héroe triunfador. Y así me creo alguien que ha leído. Vaya, no tengo ideas.

-¡El TomorrowWorld! Diablos, arruinó mi literatura.

-09:41 horas. Sábado. Es casi nuestra misma sociedad, con sus pregones de igualdad y sus hechos negándolos. Pero hay unos cambios. Los blanquiñosos, rubios y de ojos azules pertenecen al grupo de los miserables e indefensos, son los ceros; los negritos son los dueños del mundo, las cruces.  

-10:05. Hoy está nublado. En apariencia, la primavera se siente más fría que lo último del invierno. Los ceros viven en barrios de mala muerte y son los empleados de las cruces. Son maltratados, apenas y los dejan ir a las escuelas, no poseen nada, no son nada. La marginación atroz que padecen (“no hace mucho que acabó la esclavitud”, recuerda uno de ellos) ha originado el sentimiento de lucha en algunos de los “pálidos” como los llaman despectivamente los negritos. Tiene su propio grupo terrorista, La Milicia de Liberación, encargada de los atentados contra las cruces o equis, como respuesta a establishment del planeta. Los varones de familia de Callum, uno de los protagonistas, llegan a enrolarse en la Milicia. De los cinco integrantes de esta familia, mueren tres: una se suicida, otro electrocutado en la cárcel y finalmente el último, Callum, ahorcado por enamorar y embarazar a una cruz, Sephy, la otra protagonista de la historia. El otro hermano termina siendo un prófugo de la justicia. Solo la madre sobrevive para sufrir la dura pena que es perder a esposo e hijos de manera así de trágica.

- 10:22 horas. Hoy juega el Bolo. Definitivamente, siento que la inversión de 2.5 soles que hice allá en el cruce de la Mariscal Castilla y la Venezuela me ha rendido con creces. ¿Recomendada?  Sin duda que sí.

-Diez y media de la mañana. Sábado. Por lo que leo en internet ahora, esta Blanco y Negro es la primera parte de una trilogía. Chido! Y yo que pensaba y sufría porque creía que todo había terminado. Solo quien lo ha experimentado tiene la certeza: qué inmensa fortuna el haber nacido con imaginación tan potente para viajar verdaderamente sin salir de casa.





Black Jack, Blackman y Sánchez, mi almuerzo esa soleada tarde de regreso a Tacna.



Portada de la edición en Inglés.

domingo, 22 de septiembre de 2013

"ESTOS FORÁNEOS NOS QUITAN EL PAN DE LA BOCA"


Años atrás, leía en un diario local disputas originadas por contrataciones que hacía una municipalidad o el Gobierno Regional. La nota resaltaba el enfado de los técnicos y profesionales, egresados de centros de estudio superiores tacneños, porque los mencionados entes estatales contrataban a profesionales y técnicos de otras ciudades (y, de paso, de otras universidades e institutos). "¿Es que acaso en Tacna no hay buenos profesionales?", alegaba una de estas personas. "Estos foráneos nos están quitando el pan de la boca", espetaba otra.

No sé en qué llegó a parar el asunto. Tal vez hicieron caso a la protesta y emplearon al personal tacneño, o tal vez no. Sin embargo, el punto que intento resaltar no es este, sino la validez de la queja en sí. No podría negar que en nuestra ciudad se formen profesionales competentes en su disciplina. Por más que la calidad de nuestros Centros Superiores de Estudios sea baja*, no es que las demás universidades peruanas sean Harvard o el MIT. El problema educativo nuestro es nacional.

Eso no justifica, en mi parecer, que neguemos la oportunidad a profesionales con experiencias educativas distintas de la del nuestro apacible Valle del Caplina, o peruana. Por el contrario soy de la opinión de que debiéramos fomentarla. Un pueblo se enriquece con los aportes de otros pueblos, en mano de obra, conocimientos, innovaciones. Ya no más con el concepto trasnochado de un encierro mental y legal hacia lo extranjero. Quizá sea falso no salgan buenos profesionales de nuestras universidades. Sin embargo, hay que admitir, con hidalguía y nada de mezquindad, que los hay mejores en otras latitudes y ya es hora de que los "utilicemos" parte de su talento para nuestro desarrollo.

Es cierto que tenemos en el imaginario el mal trato que recibieron los peruanos que, durante unos veinte años y a causa del problema de país que éramos, intentaron encontrar trabajo en la Península. Pero, ¿será acaso que estorbándoles el ingreso vamos a lograr cambiar el pasado? ¿España o Chile nos darán algo por tratar mal a sus compatriotas que lleguen aquí? 

Tampoco es que lleguemos a ser unos lamebotas de todo lo extranjero, como sucede a veces en gente sin identidad ni dignidad, o como pasaba, por ejemplo, antes cuando nuestras caricaturas de periodistas deportivos se referían a los argentinos. No. El asunto ahora es aprovechar toda la experiencia de la Europa desarrollada que traen estos nuevos trabajadores y volcarla en nuestras instituciones y demás.

El diario español El País ha publicado hace no mucho un artículo que trata precisamente de inmigrantes españoles (los expatriados) en nuestra Patria. Afortunadamente, lejos de ser espantados por los peruanos, están siendo bien acogidos, lo que muestra mayor y mejor sensatez en nosotros.**

Creo que me excedí en palabras; mi intención era solo presentar esta información. Entonces, ahí va.


Oportunidades en un país emergente

Los trabajadores españoles, la tercera fuerza laboral inmigrante en Perú, alaban la buena acogida que reciben en la pujante economía suramericana


Españoles y argentinos rivalizan por el tercer lugar como fuerza laboral inmigrante en Perú. Cada mes, llegan en promedio 350 españoles en calidad de trabajadores, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). 12.000 kilómetros de distancia con sus familiares que los entrevistados para este reportaje atenúan con el correo electrónico.

“A diferencia de otros países, por lo general, en Perú reciben bien al extranjero que llega con una buena formación”, asegura Belén Muñoz Sánchez (30 años), copropietaria de un nuevo restaurant en Miraflores (Lima) y formada en administración de empresas en Esade, al igual que su socio español. Lleva un año y tres meses en la capital peruana. “El impacto cultural es grande porque la cultura y los ritmos son diferentes, nosotros somos más drásticos, bruscos, al comunicar. Y además, aquí dan muchos rodeos para expresarse. Ahora pido diferente las cosas”, explica.

La empresaria, que renunció a su trabajo en Londres en una consultora, hace un balance positivo de su inversión, y ahora proyecta vender, en otro local, alimentos españoles y desarrollar una línea de catering. “La demanda está creciendo en Lima”, apunta.

Muñoz describe los trámites migratorios como “tediosos”. Y de lo relativo a la apertura de un negocio empresarial destaca que la parte contable y tributaria es “un poco más complicada” que la española. “Perú está comenzando a emerger. Hay muchas cosas que se pueden montar. Prácticamente no hay lavanderías automáticas, falta infraestructura, se puede aprovechar la experiencia (española) de transporte no motorizado, no hay un buen lugar en internet de oferta inmobiliaria”, sugiere.

El ingeniero industrial Carlos Adell (30 años) comparte la misma preocupación de Belén por la polución, el transporte y algunos “comportamientos cívicos”. Le ha costado adaptarse a la ausencia de reglas en las vías. “¡No puedo con cómo conducen! Pero ahora yo también conduzco así”, comenta con una risa nerviosa. La historiadora del arte María Luisa Muñoz-Cobo (37 años), que padeció también la ausencia de normas cuando conducía en Argelia, comenta: “Al volver a España, creo que me van a quitar el carné”. La madrileña es jefa de la oficina de proyección internacional del Museo de Arte de Lima.

Hace dos años, antes de su vida en Lima, el ingeniero Adell colaboraba eventualmente con una empresa peruana formada por dos personas. Decidió irse de Barcelona cuando disminuyeron los encargos de su otro trabajo. Ahora es empleado de la compañía peruana que suma 140 trabajadores. Su contrato fue aprobado porque contribuyó en la tecnología de construcción para 3.500 casas en Ica, a unas seis horas de Lima en bus. Considera que los trámites migratorios son “pesados”, pero no necesitó un tramitador.

“¿Un consejo para otros? Depende del rubro: es un país al que vale la pena venir. En ingeniería hay más demanda, pero los chefs lo tendrían complicado”, opina Adell.




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*Tanto, que algún joven semi-indignado le haya lanzado algunas parodias tiempo atrás (BOLETÍN UNIVERSITARIONOTICIA UNIVERSITARIA, etc.) de los que aún no es capaz de retractarse.
**Lo que sí podría espantarlos es nuestra inmensa y  lentísima burocracia en términos de migración.

domingo, 15 de septiembre de 2013

RETRATOS DE NAPOLEÓN

« En esta época de su vida -dice la duquesa de Abrantes- Napoleón era feo. Más adelante se obró en él un cambio total. No hablo de la aureola prestigiosa de su gloria; me refiero tan solo al cambio físico que se experimentó en él en el espacio de siete años. Él, que era descarnado, pálido y de un aspecto enfermizo, se cubrió de carnes, mejoró de color y se embelleció. Sus facciones angulosas y puntiagudas se redondearon; su mirada y sonrisa no se alteraron, siendo siempre admirables. Su peinado, que tanto nos choca hoy en los grabados del puente de Arcola, era entonces muy sencillo, porque esos mismos lechuguinos que tanto le desagradaban tenían el pelo aún más largo; pero su tez estaba tan amarilla  en esa época, y cuidaba tan poco de su compostura, que sus cabellos mal peindaos y mal empolvados le daban un aspecto desagradable. Sus pequeñas manos han sufrido también una metamorfosis; en aquella época eran delgadas, largas y muy morenas.  Sabido es hasta qué punto llegó después su vanidad por ellas, y con razón. En fin, cuando me represento a Napoleón entrando en 1795 en el patio del hotel de la Tranquilidad, en la calle de Filles-Saint-Thomas, atravesándolo con un paso desgarbado e incierto, llevando un mal sombrero encajado hasta las cejas y dejando escapar sus dos «orejas de perro» mal empolvadas y cayendo sobre el cuello de aquella levita gris, que fue después una bandera tan gloriosa; sin guantes porque los creía un gasto inútil; unas botas mal hechas y sucias, y con aquel conjunto desagradable, resultado de su delgadez y su color amarillo; cuando evoco su recuerdo de aquella época y le miro después, no puedo ver el mismo hombre en los retratos.»

Francois-Rene de Chateaubriand


Hoy, muy de mañana, en medio de la fría bruma tacneña de setiembre, pude reconocer a un joven Napoleón como el que retrataba la duquesa y transcribe el vizconde. Le quise saludar y él no hizo más que despedirse.