Soy de TACNA, y escribo desde acá ocurrencias propias y no necesariamente por coyunturas.

domingo, 8 de abril de 2012

PEREGRINACIÓN AL CERRO

-No es que esté en contra de esto, Pepe, pero ¿te comenté que detesto este horrible calor?

-Ah, bueno, no problem, Bictor; vamos de noche. Mejor  aun: luna llena, oscuro; hasta podemos hacer fogatas y tocar guitarra.

-Chévere. ¿Y quién va a poner la 4x4?

¡Qué  dices, Bictor! Hay que ir a pata. Es un sacrificio. ¿De dónde eres que no sabes?

-Bueno, tanto tiempo que no vivía acá que ya me estaba olvidando la tradición. ¡Al cerro! Oye, Pepe, pero… y eso de que el municipio no autorizó la feria, digo, nuestro  peregrinación al cerro.

-¡Qué molestoso eres, oe!  ¿Recuerdas lo que pasó con los ambulantes en Navidad? Además, ¿de qué municipio hablas? Estás alucinando, Bictor. Nadie le hace caso a las autoridades. Así es el peruano, raza noble y humilde por tradición y rebelde cuando coactan su libertad, el secreto de nuestra grandeza.

-Ah bueno. Yo decía nomás. Es que hay que ir con previsión, pe.

-Ya, ya. Lleva juegos de mesa, chelas y cinco trozos de parrillada con mucho ají. Las chelas, sobre todo, no te olvides que las chicas vienen con nosotros. Esta noche es nuestra noche. Aprovecharemos  que está oscurito.

-Bacán. ¿A qué hora nos encontramos?

-Que sea a las 9 de la noche. Yo quería que sea más temprano, pero como a ti no  te gusta este sol de verano, vayamos cuando el sol ya no esté.

-Si pues, Pepe. Pero, no me eches tanto la culpa. Solo a ti se te ocurriría subir al cerro en enero; cuando el sol está al máximo y no hay ni chicas, ni juegos mecánicos, ni velitas que poner. ¿Por qué no vamos en Semana Santa nomás, cuando todo el mundo va?

-No, Bictor, no seas malo. Esa fecha es para otras cosas más importantes.




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